Conforme la ciudad de Nueva York fue creciendo, las masas forestales originales fueron quedando fragmentadas hasta convertirse en pequeñas islas con restos de fauna y flora salvaje original. Son los parques que hoy hay en la gran ciudad.
Entre la fauna, se encuentra el ratón de patas blancas (Peromyscus leucopus), muy extendido en norteamérica e independiente del ser humano, al contrario que el ratón doméstico, responsable de las plagas e infestaciones en entornos humanos. Jason Munshi-South recogió entre 2008 y 2009, 300 ratones de 15 de estos parques y demostró, mediante el análisis de microsatélites, que cada parque contenía su peculiar población de ratones. Una prueba de que la urbanización es un potente motor de cambio genético.
En este vídeo explican la historia completa.
Más información:
- “Urban landscape genetics: canopy cover predicts gene flow between white-footed mouse (Peromyscus leucopus) populations in New York City“.
- “Urban landscape genetics“.




























2 de abril de 2012
Escrito por Evolutionibus
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