Kevin Padian, el que les dio pal pelo a los creatas en el famoso juicio de Dover, acaba de publicar una revisión acerca de la influencia de Darwin en el pensamiento científico.

Seguro será una buena ocasión para ponerse al día, al menos para los que tengan acceso completo a Nature.

Escrito el 23 de Abril de 2008 en Evolución, Biología, Genética y Creacionismo

El cambio de genoma o de sus relaciones internas se considera el motor del cambio evolutivo, de modo que modificaciones de un solo nucleótido pueden tener consecuencias dramáticas. Al menos, eso era lo que se pensaba hasta ahora.
La expresión del gen está controlada por los llamados promotores, moléculas que controlan su transcripción, es decir, su copia en ARN mensajero. Investigadores españoles, entre otros, han diseñado y llevado a cabo un interesante experimento.

Produjeron alrededor de 600 promotores para E. coli, estableciendo, de facto, numerosas nuevas interacciones genómicas que antes no existían. Sorprendentemente, el resultado ha sido que la bacteria tolera prácticamente todas esa nuevas relaciones e, incluso, en algunos casos, la hacen poseer algún tipo de ventaja sobre las cepas salvajes.

Según los investigadores, esto implica que los cambios dramáticos en el genoma no son una barrera para la evolución, pudiendo suponer hasta la aparición de nuevas ventajas evolutivas.

La reflexión que hacen en la reseña de El País es muy interesante:

El trabajo deja sin argumentos a los defensores del diseño inteligente, que creen que el azar y la selección son demasiado lentos y sin dirección como para permitir la emergencia de propiedades nuevas. En particular argumentan que es demasiado improbable que los pasos intermedios necesarios para llegar a una estructura compleja, como el ojo, se den correctamente. Pero eso ya no se sostiene, visto que se puede cambiar en bloque muchos genes con resultados favorables.

Más información:

Por lo visto, a mediados del mes pasado tuvo lugar, en la India, un evento televisivo de lo más definitivo y exitoso.

El presidente de Rationalist International retó a un practicante de magia negra a que demostrara sus poderes en él, llegando incluso, a decidirse por matarlo con la “máxima ceremonia de destrucción”.

No voy a contar más detalles, porque toda la historia se puede leer en los enlaces que indico más abajo, pero, además de que, probablemente, Sanal Edamaruki pasó uno de sus mejores días, partiéndose literalmente el culo (y, si no, vean el video), se me ocurren un par de pensamientos:

  1. No parece que se trate de un gurú estafador, es decir, este individuo parece creer fielmente en sus “propios poderes”, sino, no se sometería a tal ridículo.
  2. O sí se trata de un estafador porque, al fin y al cabo, desde un principio ya podrá aducir que si no puede matar a su víctima es porque le protege un dios muy poderoso.

Parece que en la India estos personajes son capaces de crear tales atmósferas de terror sobre personas muy sugestionables o nada críticas que éstas acaban padeciendo auténticas crisis psicológicas, si es ese el nombre que se les puede dar.

¿Habrán convencido a alguien esta nueva demostración de lo patético? ¡Qué mieo!
Más información:

Se publica en Nature la confirmación de que la mandíbula encontrada anteriormente pertenece a un Homo antecessor y data de 1.2 millones de años, lo que le daría el título de humano más antiguo de Europa.

The petite jaw suggests the oldest-found European was probably female. EIA/Jordi Mestre

Como los restos encontrados son muy parecido a los Homo erectus del yacimiento de Dmanisi (República de Georgia), que fueron los que llegaron de África y colonizaron Asia, la hipótesis que se refuerza ahora es que estos homínidos llegaron a Europa mucho antes de lo que se pensaba. La idea es que, tras alcanzar Asia, algunos miembros de aquellas poblaciones giraron hacia el oeste en dirección a Europa.

Más información:

Original en Nature: “Fossil find is oldest European yet“.

Noticias en El Mundo y El Pais.

Como no dispongo de mucho tiempo en estos momentos, voy a ir a la yugular directamente.

Una pareja británica desea que su segundo hijo sea, como ellos y como su hermano, también sordo. Para ello se proponen seleccionar embriones que padezcan de sordera congénita.

Esto que parece tan brutal a simple vista, lo es aún más. Los padres suponen que no son bichos raros (cierto lo son, pero por otros motivos), que no padecen discapacidada alguna y que tener un sentido menos los hace especiales y miembros de una especial comunidad. No disponer de un sentido por accidente natural es una cosa y negárselo a alguien por “decreto moral” otra muy distinta. Y es que el fundamentalismo es infinito. Así las cosas, imaginemos peticiones sin límite de este tipo extendidas a otras alteraciones (perdón por el término, pero en tiempos de corrección política no se me ocurre otro).

Cuando su hijo o hija se enrolle con un (o una) pianista y no pueda disfrutar de sus teclas, a ver cómo se lo explican sus papás.

¿Ninguna ley en Gran Bretaña vela por los futuros derechos del niño? ¿Es que se le pueden cerrar las puertas al no nato sólo porque sus progenitores padezcan de un aparentemente sobredimensionado síndrome de negación? ¿Cómo se le llama a esto, selección genética positiva-negativa?

En estos tiempos de asuntos bioéticos tan de actualidad, algo habrá que hacer, o si ellos seleccionan un sordo, ¿qué no se podrá pedir y a quién se le podría negar?

PS.: Shora nos cuenta en su sección de soitu.es que no es el primer caso de este tipo. También cuenta todo esto mucho mejor que yo.

PS2.: Lo dicho. Fundamentalismo puro y duro. Y si no, ver la web del Deaf Liberation Front (sic).

Escrito el 10 de Marzo de 2008 en Evolución, Ciencia y Mundo y Creacionismo

Interesante y desconcertante reflexión la que se hace hoy en una artículo del diario El País.

Como ya sabrán, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía falló a favor de que un alumno (sus padres) objetara a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Será que los libros de texto están en un idioma incomprensible para el púber (sus padres).

Pues bien, ¿qué pasaría si algún creacionista (sus padres) objetaran a la asignatura de Ciencias Naturales de la ESO porque en ella se enseña la Teoría de la Evolución?

Aunque la sentencia tiene todos los visos de ser tumbada en los recursos, la cosa es para ponerse a pensar. ¿En manos de qué jueces estamos?

Acaban de informarme por correo de la celebración de la IV edición del certamen “Teresa Pinillos” de divulgación científica. Se trata de una interesante oportunidad para quién desee introducirse en la divulgación científica en general.

Me piden que haga publicidad de ello, así que ahí va el enlace: Ensaya 2008.

Me he quedado gratamente sorprendido con un discurso que Steve Jobs, fundador de Apple entre otras cosas, dio en su momento en la Universidad de Stanford, en Junio de 2005 (nunca es tarde).
Son quince minutos cargados de sabiduría, amor por el trabajo e ilusión por la vida. Me quedo con un par de frases, de las muchas interesantes (las copio de los subtítulos):

Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella y así tiene que ser, porque la muerte es, posiblemente, el mejor invento de la vida.

PS.: Añado, gracias a Juan de Ennaro, un enlace al pdf del texto de la conferencia.

Las Benévolas, del escritor americano Jonathan Littell, es una novela tremenda porque los detalles que en ella se cuentan tienen todos los visos de haber tenido lugar, justamente una de las razones por las que la novela histórica siempre me ha parecido engañosa.

Sin embargo, con Las Benévolas pasa que todo cuadra. Leyéndola, he recordado una de las aportaciones más perniciosas y terribles de la historia de la ciencia: la eugenesia. En realidad, no porque a alguien se le hubiera ocurrido la idea, sino porque otros se la tomaron en serio y la pusieron en práctica.

Sir Francis Galton, nacido inglés en 1822, primo de Darwin y obsesionado por la medida, fue el que acuñó este triste término en 1883. Básicamente, la eugenesia es un intento por controlar la evolución del hombre para que el género humano no decaiga en su pureza. Consecuentemente, la eugenesia trae como consecuencia la intervención del hombre en su propio destino, es decir, sería el Estado en encargado de eliminar lo que no conviene a la especie.

Un producto muy lógico de la Inglaterra victoriana, clasista y elitista hasta los extremos, la eugenesia venía a dar respuesta a las clases medias y altas de la sociedad que observaban como, a pesar de su trabajo y esfuerzo, las clases bajas les desplazaban.

Galton suponía que todo se podía medir (llegó a cuantificar la efectividad de los rezos y el aburrimiento) y que, lo que se podía medir, también se heredaba, por lo que si existían diferencias de comportamientos entre clases, significaba que se debían a características heredables: decencia, moralidad, lascivia, pereza, etc. De esto se seguía que había que evitar, por todos los medios, que las clases con atributos no deseables se reprodujeran, o estos se extenderían por toda la humanidad y la especie se echaría a perder.

A esto se refiere el protagonista de Las Benévolas cuando dice que existen grupos raciales inferiores, como los judíos, con características claramente distinguibles, que predisponen al bolchevismo, robo … En varios momentos de la novela, un par de teutonas deslumbrantes, secretarias de un alto mando, se le ofrecen para mejorar la raza y propagar las características arias.

La eugenesia llegó a formar parte de los planes de estudio británicos y americanos, y se estudiaba en los institutos de enseñanza bastante antes de que Hitler, Himmler y sus correligionarios echaran mano de ella para justificar sus acciones. Si a este argumento añadimos la habitual perversión del darwinismo, que las sociedades humanas se deben regir por la ley del más fuerte, ya tenemos una peligrosa mezcla. Y en una de las sociedades más ilustradas del momento.

La eugenesia cruzó el Atlántico desde Inglaterra y allí se desarrolló. En 1910 se creó el Registro Eugenésico, que recogía genealogías en relación a todo tipo de rasgos. Se aplicaban a estos rasgos las leyes de Mendel, recientemente redescubiertas, y se llegaba a conclusiones del tipo “la gente apellidada de cierta manera eran anchos de espalda, cabello oscuro, temperamento nervioso, sentido del ridículo …” todo bastante grotesco.

No se tuvieron en cuenta en absoluto los factores ambientales, que pueden cambiar por completo la herencia, ni la interacción de los genes entre sí (desconocida por aquel entonces), pues muchas características no llevan una herencia mendeliana simple, la que se estudia en la secundaria.

En principio, la eugenesia no debería ser racista, pues los genes “buenos” podrían pertenecer a cualquier raza. Pero, de facto, los eugenésicos eran racistas que utilizaban esta disciplina para justificar sus hipótesis. Por ejemplo, Madison Grant, millonario amigo del presidente Roosevelt, proclamó en 1916 que las razas nórdicas eran superiores a todas las demás y que su herencia genética presente en los WASP norteamericanos debía protegerse impidiendo la inmigración de los que no fueran de ese origen.

Se proclamaron leyes de esterilización en Estados Unidos, vigentes hasta los años 70 del siglo XX, y que dieron lugar al “tratamiento” de varios miles de personas. Stephen Jay Gould cuenta el trágico caso de una mujer que estuvo intentando tener hijos durante toda su vida y a la que ningún médico supo diagnosticarle que le habían ligado las trompas en 1928. Alguien le dijo en su momento que era una operación de apendicitis, pero hasta 1980 no supo la verdadera causa.

Esterilizados en los Estados Unidos entre 1907 y 1935

Fue poco después de todo este proceso ideológico que Hitler proclamó en su ideario, la pureza y superioridad de su raza. Harry Laughlin, uno de los ideólogos de la leyes antiinmigración de 1924, que impedía a los procedentes del sur de Europa entrar en los Estados Unidos, tenía adeptos entre los nazis, y fue en 1936 cuando la Universidad de Heidelberg le homenajeó por sus políticas raciales. Él mismo tradujo “la ley para la prevención de la progenie con defectos hereditarios” de la Alemania nazi, texto claramente fundamentado en el modelo americano.

Según James Watson, Laughlin padeció al final de su vida un tipo de epilepsia, dolencia que para este último justificó siempre una esterilización preventiva. Paradojas de la historia.

Toda la eugenesia está basada en una falsa numerología, medidas hechas ad hoc, resultados falseados (por ejemplo, cuando los judíos inmigrantes en Estados Unidos obtenían mejores resultados en la escuela que los locales, se ajustaban las categoría para reducir el impacto) y poco o nada de ciencia. Pero los prejuicios raciales y el poder ejercido revestían de verdad lo que era ridículo.

Ya comenzada la Segunda Guerra Mundial, los nazis pensaron que gastar recursos en mantener individuos inferiores no era una buena solución, así que decidieron pasar directamente a la eutanasia colectiva. Millones de personas fueron convertidas en humo en virtud de la penosa perversión de las ideas de Galton, Laughlin y otros, y colectivos enteros fueron tratados: gitanos, eslavos, bolcheviques, judíos, enfermos mentales, tullidos …

(”Esta persona sufre de defectos hereditarios cuesta 60.000 marcos alemanes durante su vida. Alemanes, este también es vuestro dinero“)

Afortunadamente, cuando los nazis desarrollaron su solución final, en Gran Bretaña y Estados Unidos ya era una disciplina desacreditada por ir en contra de la ciencia genética.

Incluso, mucho antes, Darwin, el primo de Galton, le soltó el siguiente argumento: “… los hombres no difieren mayormente en cuanto a intelecto”. Gould, en “La falsa medida del hombre” refiere un comentario que le hizo el genetista Richard C. Lewontin acerca de las razas y la variedad humana: si llegara el holocausto y los únicos supervivientes fueran un pequeño grupo de una tribu de Nueva Guinea, se conservarían casi todas las variantes genéticas humanas. ¿Dónde están las razas? Los últimos datos sugieren que sólo hay una: la humana.

Más información:

  • “Las Benévolas” de Jonathan Littell, en RBA.
  • “La falsa medida del hombre”, de Stephen Jay Gould, en Crítica
  • “ADN”, de James D. Watson, en Taurus.
  • Eugenics Archive, con innumerables fotos y facsímiles de documentos sobre el tema.
  • De la Wikipedia se han utilizado algunas de las imágenes.
  • Primer capítulo de Las Benévolas en EL CULTURAL.es.

Esto de estar bastante desconectado del paisaje virtual me ha hecho perder una noticia de alcance que leo en la bitácora de mi estimado Paleofreak. Allí me entero de que en la Universidad de Vigo han decidido no dar cabida a creacionistas que iban a exponer sus “cosillas” públicamente.

En ese mismo hilo, hay un comentario en el que se inserta la carta de respuesta del Decano de la Universidad de León (vaya por delante que no he podido comprobar su veracidad, así que tomémoslo como un experimento mental, pues el argumento que aduce es bastante típico) ante las críticas que se le vinieron encima ante su intención de permitir las mismas charlas.

De todo lo que dice en su presunta carta, me llama la atención la siguiente frase:

El que me conoce sabe de mis convicciones evolucionistas, pero también de mis ideas liberales, que me llevan a permitir y afrontar cualquier debate sobre cualquier materia y más sobre algo que es fundamental en la concepción de la biología de hoy día y sobre los cuales no se ha de hurtar a los estudiantes de que, a pesar de que las ideas evolucionistas están fuera de discusión en el mundo de la ciencia, no son asumidas por otros ámbitos y por lo cual deben buscar argumentos de combate a las mismas. [Las negritas son mías.]

¿Qué tienen que ver las ideas liberales en todo esto? Le preguntaría al Sr. Decano qué haría si llamaran a la puerta de su Universidad los miembros de la Earth Flat Society, ¿también diría que la esfericidad del planeta está aceptada por la ciencia, pero no en otros entornos?

Guste o no, presentar charlas u otro tipo de eventos en una Universidad da carta de veracidad, y es algo que no merecen los creacionistas.

Más información:

PS.: Finalmente, la conferencia en la Universidad de León tampoco tendrá lugar.

PS.: En cuanto a la veracidad del párrafo resaltado, en la noticia de El País también se menciona.

El profesor Aréchaga se ha molestado en leer la anterior historia de esta bitácora, algo que nos honra a todos, a buen seguro. Bien diferente de aquel triste episodio que algunos recordaréis (y, sino, refrescad la memoria).

De paso, me envía un interesante artículo, que pone a disposición de todos nosotros, titulado Revistas científicas españolas: dónde estamos y hacia dónde podríamos ir, escrito por él mismo.

Sin entrar en detalles (para ello leamos todos el documento) achaca el problema de las publicaciones españolas en ciencia a tres culpables. A saber:

  1. Científicos y comisiones de expertos más pendientes del “impact factor” que de la calidad de su publicación. En esencia, según Aréchaga, al científico no se le mide por la calidad de sus aportaciones, sino por el numerito que indique el factor de impacto.
  2. Bibliotecarios, que dedican casi todo el dinero de que disponen a financiar grandes corporaciones editoriales. El Estado y las empresas invierten y financian a científicos españoles, y estos publican en revistas extranjeras, con lo que gran parte de la inversión no reporta beneficio alguno (no hay retorno de la inversión en ciencia y tecnología, según sus palabras).
  3. Sociedades científicas, que no se molestan en crear sus propias revistas ni en publicar en las ya existentes en España. Como ejemplo, Aréchaga propone la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, que con los miles de miembros de que dispone, aún no publica una revista decente (aunque en su web observo que hay algo en proyecto).

El artículo, a mi entender, puede pecar de excesivamente localista en un mundo, como el nuestro (y más el científico) ya globalizado, pero posee argumentos de peso que le dan la razón en muchos puntos.

Más información:

Dedicado últimamente a otras cuestiones que me tienen más ocupado, he leído ayer un artículo en el diario El País que me ha llamado poderosamente la atención. Y no es que su autor, Juan Aréchaga (el título de su artículo es lo suficientemente explícito: Revistas científicas en España, entre el aldeanismo y el desdén), nos descubra algo que, en general, más o menos todos sabíamos: el corporativismo y cuasi monopolio de las dos revistas más cool del reino científico, Nature y Science.

Lo que sí me ha descubierto son dos puntos. El primero de ellos es que la ciencia en español estaría perfectamente preparada para publicar en ese idioma en plano de igualdad con las publicaciones en inglés. El segundo, que es el que debería animar a nuestras instituciones a ponerse a trabajar en el anterior punto, es que, según Aréchaga, casi el 25% del gasto en investigación científica y tecnológica en nuestro país se lo llevan ¡las suscripciones a revistas extranjeras! ¿Es esto cierto?
Mientras tanto, seguiremos disfrutando de las migajas en forma de abstract que nos dejan leer a duras penas y buceando en publicaciones en español. ¿No es suficientemente numeroso el colectivo investigador y, sobre todo, receptor de ciencia hispanoparlante como para que justifique un buena difusión de publicaciones científico-tecnológicas en español?

Para saber más:

Los bebés saben elegir a las personas“. Muchas veces escuchamos esta frase, y otras similares, para dar a entender la supuesta capacidad innata que poseen los niños de menos de un año para elegir quien le acune mejor. Sin embargo, no dejaba de ser un comentario gratuito y sin prueba alguna, al menos hasta ahora.

Un estudio publicado en Nature avanza algo más en la cuestión. El curioso e ingenioso montaje utilizado con bebés de 6 y 10 meses de edad constaba de una pendiente por la que debería ascender un monigote en forma de círculo. La cuesta arriba no podía ser superada a no ser que acudiera en su ayuda otro monigote, este en forma de triángulo. Más aún, un tercer elemento, El Malo de la película, consistía en una marioneta de forma cuadrada que empujaba al círculo, de modo que le impedía ascender. Al dar a elegir a los bebés los tres monigotes, El Alpinista, El Buen Samaritano y El Malo, todos los de 6 meses elegían al Buen Samaritano, así como prácticamente todos los de 10 meses.

Social Evaluation by Preverbal Infants

Se realizó el mismo experimento, pero esta vez bajando la cuesta (para eliminar la posibilidad de que los bebés estuvieran eligiendo en función de la dirección del movimiento), y la respuesta fue la misma. Es más, si al bebé se le proponía un monigote neutral, que no ayudaba, pero que tampoco impedía el movimiento, la elegía en detrimento de El Malo.

El hecho de que el bebé prefiera a aquellos que ayudan a otros muestra una capacidad innata para elegir al “amigo” adecuado, ya que, a estas edades, la “contaminación” social aún no ha aparecido. Estaríamos hablando de una predisposición heredada y biológica a la elaboración de juicios de valor, asunto que entronca con aquel otro que se trató aquí, respecto a si los preceptos morales eran o no heredados.

Sin embargo, vemos que el juicio que elabora el bebé está apoyado en una experiencia que se le propone, él elabora sus conclusiones y actúa en consecuencia. Así que, cuando un desconocido se acerca a un infante y éste rompe en llanto o en risas de agrado, estaríamos hablando de otras causas, y no de la habilidad de elegir al compañero adecuado sin una experiencia anterior.

Más información:

Durante el Paleozoico, el tamaño de los insectos alcanzó tamaños desmesurados, lo que, propablemente, imposibilitaría cualquier suerte de “picnic” que se nos pudiera ocurrir. El ejemplo palmario es la libélula Meganeura (una de los protagonistas de las series Walking with Monsters y de Prehistoric Park), del Carbonífero, que alcanzaba una envergadura de 75 centímetros.

Prehistoric Park

La razón que se esgrimía habitualmente era la exagerada concentración de oxígeno que se alcanzó en la época, un 35% en relación al “soso” 21% actual. Al respirar los insectos a través de un complejo sistema de tubos (tráqueas) que conectan sus tegumentos externos con todos los órganos internos, semejantes concentraciones de ese gas facilitarían el transporte.

Walking With Monsters

Un estudio publicado en su momento en PNAS nos acerca más a la verdad. Utilizando una técnica de rayos X muy sensible y precisa, y estudiando varias especies de escarabajos, comprobaron que los insectos de mayor tamaño poseen mayores y más complejos sistemas traqueales que los de menor talla, con un efecto mucho mayor en las patas. Incluso, el tamaño de la tráquea que se encuentra en las patas podría ser el auténtico limitante del tamaño del animal.

Por lo tanto, un incremento en la concentración de oxígeno, como el ocurrido en el Pérmico, habría facilitado la expansión de los insectos gigantes, habilitándose patas más grandes sin limitar el espacio traqueal.

Más información:

Por alguna razón, a muchos individuos del género masculino les resulta irresistible un buen … perímetro cintura-cadera, y es por esto por lo que se habrán propuesto William Lassek, de la Universidad de Pittsburgh y Steven Gaulin, de la de California, la tarea de averiguar el porqué. Lo han publicado en Evolution and Human Behaviour.
Por lo visto, la grasa de esta zona corporal, no así la de las zonas altas, es rica en un tipo de ácidos grasos poliinsaturados que son esenciales para el buen neurodesarrollo del feto. El parámetro utizado fue la razón cintura-cadera (waist-hip ratio o WHR en inglés): con caderas anchas respecto a la cintura, esta razón es baja.

En madres adolescentes, por ejemplo, la razón es alta, por lo que sería de esperar que las capacidades intelectuales de sus hijos estuvieran comprometidas. Mediante el uso de pruebas intelectuales, comprobaron predicciones de este tipo: las mujeres con índices WHR bajos y sus hijos obtienen puntuaciones altas en los test.

Desde el punto de vista selectivo, los autores proponen que este hecho explica la preferencia, por parte de los varones, de parejas con índices WHR bajos. ¡Aupa J.LO!

Más información:

PS.: No viene mal recordar aquella otra historia escrita aquí, por si alguien se siente mal leyendo esta.

1 2 3 ... 13 »