El parasitismo animal: el armamento de la sanguijuela

En El País del 29 de Marzo aparece un artículo de Carl Zimmer que viene que ni pintado para complementar el anterior post.

Se trata de unas investigaciones realizadas por Mark Siddall en el American Museum of Natural History encaminadas a realizar una filogenia a partir de comparaciones en el ADN de varias especies de sanguijuela y sus presuntos parientes más próximos.

Las sanguijuelas han desarrollado toda una serie de “armas” para adaptarse a su peculiar estilo de alimentación. A saber:

  1. Una ventosa para penetrar en el hospedador.
  2. Mandíbulas especializadas para raspar la piel.
  3. Intermediarios químicos que reprimieran la reacción inflamatoria y la coagulación en la lesión.
  4. Simbiontes bacterianos únicos que complementarían su dieta pobre en algunos nutrientes.
  5. Ocelos que las hacen poseedoras de una visión muy buena capaz de detectar movimientos.
  6. Órganos sensoriales capaces de detectar dióxido de carbono y calor, para localizar al hospedador.

Ha habido varias sorpresas derivadas de la secuenciación del ADN de estos animalillos. Por ejemplo, la especie que se encuentra en Europa, Hirudo medicinalis, tan usada en medicina, resultan ser tres, al menos, en realidad. O que los parientes más próximos de las sanguijuelas presentan un ADN asombrosamente similar al de ellas y muy diferente al del resto de sus parientes.

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