Fe y evidencia

Acabo de recibir el último boletín de “El Escéptico Digital” y, como siempre, hay de todo, buenos textos y no tan buenos, pero en este número aparecen algunos artículos bastante jugosos, todos relacionados con “nuestro mundo en evolución”.

Por ejemplo, Sergio Aranda Klein, desde Chile, y perteneciente a la comunidad SinDioses, nos regala un buen texto, al menos en su comienzo, que se titula “Por qué creemos“. Realmente, esta es una cuestión que no me gusta abordar desde hace algún tiempo, más que nada porque suele caer en saco roto y por su inutilidad funcional. Pero sí que me han llamado la atención algunos párrafos con ideas que, al que esto escribe, se la han ocurrido más de una vez, pero que nunca he sabido escribir.

Y es que la gran falacia en este mundo de las creencias es separar creencias buenas de malas. Siempre he pensado que todas son iguales en su raíz (por ejemplo, afirmar que creer en Jesucristo es mejor que creer en el Karma; por ser más claro: creer en el Karma es fe de menos categoría) . Sergio Aranda lo sanciona así de claro:

“… toda creencia, sin importar su contenido, tiene un mismo origen, todas se basan en un mismo proceso mental que proviene de una capacidad biológica propia de los seres humanos. […] Cuando las personas dicen que la creencia en dios es una necesidad humana justificando de este modo la religiosidad, lo que están haciendo es creer dos cosas, primero que existe una necesidad humana y luego que ella se satisface con la creencia en dios. Si bien justificar una creencia con otra es algo habitual, tal argumentación no nos sirve para encontrar la causa primera … “

Otros artículos de este boletín, que aún no está en la web de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, pero que puede ser leído con una simple suscripción desde la página principal, son el firmado por Ismael Pérez Fernández, y que lleva por título “Ya es hora de decir ¡basta!“, donde se hace una somera crítica a algunos de los errores del diseño inteligente, yel enésimo manifiesto de la ARP, “Manifiesto – Diseño Inteligente: fe contra evidencia“, que sí se puede leer en la Bitácora de la ARP. Destacan los puntos siguientes, que hacen referencia a los errores de “bulto” de esta gente del diseño inteligente:

(a) Llamada a la ignorancia. Aluden a datos que no están disponibles como si fueran pruebas. Es más, algunas de estas afirmaciones ya han sido refutadas aunque ignoren los datos correspondientes: caso del flagelo bacteriano y el sistema de secreción tipo III.
(b) La ausencia de ciertas evidencias es considerada como evidencia de que existe un diseñador. ¿Quién diseñó al diseñador? El Diseño inteligente no entra en ese tema, lo que es inaudito en una teoría científica. Si fuera una teoría científica buscaría evidencias de ese diseñador y se preguntaría sobre su origen. No lo hacen porque es una puerta trasera hacia la religión.
(c) Las lagunas que denuncian en la Teoría de la evolución no son tales. El corpus teórico darwinista (o neodarwinista, o sintético de la evolución), lejos de ser una colección de dogmas inamovibles es una aventura humana en pos del conocimiento que se va contínuamente refinando según se van acumulando nuevas pruebas. Esto, lejos de constituir una debilidad de la Teoría como pretenden convencernos desde el Instituto Discovery, está en el mismo fundamento del conocimiento científico y afecta a todos los hechos probados que normalmente asumimos como verídicos. [El subrayado es mío]

De todos modos, volviendo a la idea inicial de este artículo, tratándose de cuestiones de fe poco hay que hacer, salvo prevenir.

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