Especiación, hombres y chimpancés

En estos días en los que, a cuento del Proyecto Gran Simio y de otras investigaciones que van saliendo a la luz, se suceden noticias en las que se ven implicados el chimpancé y el hombre, conviene hacer una pequeña parada para repasar viejos conceptos.

La teoría más aceptada de la separación entre antecesores humanos y antecesores de los chimpancés es la de la especiación alopátrida, la que se refiere a algún tipo de aislamiento geográfico que hace imposible el intercambio genético entre las dos poblaciones que ya permanecen aisladas. Este aislamiento habría ocurrido hace entre 5 y 7 millones de años y estaría implicada la aparición del Rift Valley. Esta situación es conocida entre los antropólogos como “East Side Story”, pues el Edén estaría al este del Rift Valley, los homínidos, quedando en el oeste los antecesores del chimpancé, los pánidos.

Sin embargo, recientemente se encontraron restos fósiles de (hasta donde sé) dos homínidos al oeste de este barrera: Sahelanthropus tchadensis, llamado Toumaï, y una mandíbula de un ejemplar que se clasificó como Australopithecus bahrelgazali. En ambos casos, datados en fechas posteriores al supuesto aislamiento. La cuestión es que, si esto es correcto, el mecanismo de especiación propuesto anteriormente no sería válido. Habría que apelar a la especiación simpátrida, aquella en la que hay otro factores implicados, como los genéticos.

El biólogo Arcadi Navarro y su equipo proponen que uno de los mecanismos implicados serían las reorganizaciones cromosómicas. Estas tiene lugar cuando fragmentos de cromosomas cambian de orden o de posición en el genoma, incluso dándose fusiones de cromosomas para dar lugar a otro nuevo, como es el caso del cromosoma 2 humano, del que se sabe que es la fusión de dos cromosomas que aún existen en los grandes simios. En cromosomas humanos también se encuentran fragmentos invertidos respecto de los del chimpancé.

Este equipo ha llegado a la conclusión de que los mecanismos genéticos implicados en ambos tipos de especiación son los mismos, y no excluyentes, es decir, se trata de la aparición de diferencias genéticas paulatinas entre ambas poblaciones que, haya o no aislamiento geográfico, imposibilita el apareamiento.

Además, se sugiere también que los antepasados de hombre y chimpancé no estuvieron (al menos, no tanto) aislados geográficamente y que, como apareció en un estudio reciente, incluso se cruzaban.

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