El creacionismo ¡vaya timo!

El creacionismo ¡vaya timo!

El creacionismo ¡vaya timo!

Precio: 14,00 € (envío inc.)
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De entre los libros de divulgación se puede extraer una categoría de ellos en los que se incluirían los pequeños volúmenes, de no más de doscientas páginas, pero que sobresalen por su capacidad de síntesis. ”

El libro comienza destapando los casos de injerencias creacionistas en Europa, poniendo de manifiesto que este ya no es un problema que se circunscribe exclusivamente a los EEUU. De hecho, no suelen tener mucho eco en las noticias habituales (yo, por lo menos, desconocía algunos de ellos): se mencionan los casos de Inglaterra, Italia, Serbia, Holanda, las declaraciones del obispo Schönborn de Viena (ya tratado por Biomaxi en Evolucionarios), Turquía (al parecer los creacionistas musulmanes traducen los documentos del Answer in Genesis y de otras páginas y documentos de sus “colegas” norteamericanos y los usan en su entorno), para terminar con algún caso más.

Asunto interesante es la taxonomía del “filum” Creacionistas. Hay para todos los gustos: creacionistas de la Tierra antigua (aceptan la edad de la Tierra pero no la evolución), creacionistas de los días intermitentes (los días de la creación no duraron 24 horas), creacionistas de la brecha (sólo hubo un único lapso temporal tras el sexto día de la creación), creacionistas progresivos (la creación se produjo por etapas en períodos de tiempo muy largos) y, por último, los pertenecientes a la última moda del diseño inteligente (Universo y seres vivos delatan haber sido creados por un ser superior, aceptando las relaciones entre seres vivos, pero excluyendo al hombre).

Se comentan también las opiniones más extendidas popularmente acerca del proceso evolutivo: tendencia a mejorar, confusión de la evolución con la selección natural, asimilación de selección natural como sinónimo de “lucha hasta la muerte”, entender mutación como sinónimo de monstruosidad, entender teoría como sinónimo de hipótesis, etc. En cuanto a la definición creacionista de evolución, la frase que nos proporciona Ernesto Carmena no tiene desperdicio y les invito a que la lean ustedes mismos.

Y, por supuesto, mención al concepto de “magisterios no superpuestos” propuesto por el fallecido Stephen Jay Gould, que propone que Ciencia y Religión se ocupan de ámbitos totalmente separados. La idea propuesta por Gould dio lugar a programas (de algún tipo, que ignoro por completo) dirigidos a creyentes. El autor no comparte esta postura y aporta un fragmento de una carta que varios científicos y publicada en Nature, en la que, entre otras cosas, se lee “la clase de Ciencias es el lugar equivocado para enseñar a los estudiantes cómo reconciliar la ciencia con la religión. En primer lugar, muchos científicos consideran imposible esta reconciliación …“.

En fin, el libro es más que recomendable para los que ya están algo introducidos en el tema, y este es su principal defecto. En mi opinión, el libro padece de una más que notable inflacción de insultos y descalificaciones innecesarias en un texto que podría estar dirigido a la lectura, por funciones pedagógicas, de adolescentes y curiosos en general, en previsión de males mayores. Es la primera vez que leo un libro de divulgación científica con este estilo tan poco contructivo. El lector que se acerque a él por curiosidad, sin haberse aproximado antes al tema, se pondrá de lado, con bastantes probabilidades, de los que son vapuleados continuamente con un estilo más parecido al de un patio de colegio.

Por hacer una crítica algo más constructiva para próximas ediciones, si las hay, indicar que se echa de menos una mejor bibliografía que la aportada en este volumen, y una mejores referencias (no existen casi en absoluto aquí) a los estudios y hechos mencionados. También vendría más que bien un buen índice analítico.

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