Coevolución: Reducción al mínimo

A veces ocurre un proceso denominado coevolución, en el que dos especies, asociadas de algún modo, llegan a modificarse al unísono fenotípica y genotípicamente. En algunos casos, las modificiaciones son de tal índole que una especie acaba dependiendo del “genoma” de la otra y viceversa.

Esto es lo que se ha encontrado en una tipo de insectos de la familia Plataspidae con un tipo de bacterias del grupo de las γ-proteobacterias. Estas bacterias son endosimbiontes y transmitidas verticalmente a través de una cápsula generada por el insecto de unos individuos a otros.

Las filogenias de estas bacterias demuestran que se trata de un grupo especial de γ-proteobacterias, enparentadas con otro grupo endosimbionte de áfidos. También se observa que la evolución del hospedador y el simbionte ha ido a la par, hasta tal punto que la eliminación de las bacterias provoca, en el insecto, un crecimiento retardado, esterilidad y muerte. En los simbiontes también se observa un rápida evolución molecular y, lo que es más
interesante, una reducción del genoma, lo que explicaría la necesaria dependencia mutua.

En la misma línea, en la revista Science se acaba de publicar un trabajo denominado “A Small Microbial Genome: The End of a Long Symbiotic Relationship?” en el que se alude a algo similar: la reducción de los genomas de simbiontes, en este caso de áfidos, hasta extremos “ridículos”. A saber, algo más de 400 kb, que codifican unas 300 proteínas. ¿Se puede vivir con menos? También describen otra bacteria, Carsonella ruddii, que tiene 160 kilobases. Los autores sugieren en el trabajo que esta última se ha reducido a ser un orgánulo más intracelular.

Más información en:
** Gut Bacteria Cospeciating with Insects” en PLoS, en el número de Octubre del presente año.

** Las referencias de Science.

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