Trilobites, testigos de la evolución

¡Trilobites! - Richard Fortey

¡Trilobites! Richard Fortey

Precio: 19,00 € (envío inc.)
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Siempre pensé que los Trilobites servían poco menos, que como pieza de locos coleccionistas o, como mucho, para comenzar las clases de Artrópodos en las facultades universitarias.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Nuestro tema favorito, de nuevo, es ilustrado a la perfección por estos bichejos, desgraciadamente desaparecidos de nuestro planeta durante la extinción del Pérmico, hace unos 245 millones de años (m. a.).

Así como su desaparición se da con una de las extinciones masivas, su aparición ocurre durante la denominada Explosión Cámbrica, hace unos 550 m. a. Este término, “explosión” es uno de los más manidos en los escritos sobre evolución.

Vamos con el principio. Durante esta época, el Cámbrico, se encuentran, en estratos de todos el mundo, fósiles de animales “de repente” que no habían existido en estratos de fechas anteriores y que dejaron de existir posteriormente en su mayoría. Algunos investigadores de estas épocas (Mark y Diana McMenamin en su libro The Emergence of Animals), cuyo yacimiento más emblemático es el de Burguess Shale, en la Columbia Británica, atribuyen cerca de un centenar de nuevos Filum de animales que, de forma misteriosa, aparecieron repentinamente.

Parte de la culpa de la fama de esta época de la Explosión Cámbrica la tiene el desaparecido Stephen Jay Gould y su libro “La vida maravillosa” en la que describe esta fauna encontrada en Burguess Shale. Le servía muy bien a su
teoría del equilibrio puntuado
. Sin embargo, Richard Fortey, en su sorprendente libro titulado “Trilobites: Testigos de la Evolución” es de otra opinión.

Fortey es coautor de un artículo publicado en Science en 1989, titulado “The Early Radiation and Relationships of the Major Arthropod Groups“, al que se refiere en su libro y en el que, utilizando técnicas cladísticas, concluye que todos los grupos de artrópodos que se encuentran en Burguess Shale están relacionados y que los trilobites se encuentran bastante altos en este árbol, lo que indicaría que no son tan primitivos como se pensaba, no siendo antecesores de todos los artrópodos actuales. Si fueran primitivos, se encontrarían en la base del árbol filogenético obtenido.

Para Fortey está claro que la denominada “explosión cámbrica” no es tal explosión, lo que vendría apoyado por dos detalles:

      El hecho de que se encuentran muy bien relacionados en la genealogía obtenida, que indicaría que no hay tantos Filum nuevos.
      El hecho de que se hayan encontrado más faunas fósiles incluso anteriores al Cámbrico, como la de Chengjiang, en China.

Va más allá, pues propone, incluso, una fecha (eso sí, aproximada y con un cierto margen de error, pues se basan en relojes moleculares de otros autores) para el momento de divergencia entre los principales grupos de animales: entre 650 y 1000 m. a. Fechas bastante alejadas de lo que estamos acostrumbrados.

De los trilobites nos quedan algunos de sus parientes más cercanos, Limulus o cacelora de las Molucas, y los Onicóforos (con segmentación no visible externamente). El bicho más raro de Burguess Shale, Hallucigenia, paradigma de la explosión, resultó ser, tras estudios más recientes, un onicóforo, aunque con unas piezas endurecidas de cutícula.

En cuanto al libro que me inspiró este artículo, el de Richard Fortey, decir que se trata de uno de los que mejor escrito está, desde el punto de vista literario, de los que he leído últimamente. Su prosa nos introduce hábilmente en el mundo de la evolución biológica a través de sus amados bichos. Y dan ganas de visitar el lugar en que se enamoró de los trilobites: en Saint Davids y los acantilados de Caerfai Bay, en Gales.

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