Una verdad incómoda

Vamos a dejarnos de verdades a medias. Si nos quedamos sin su materia prima, no tiene lugar la evolución. La vida, esa es la sustancia sobre la que actúa, tiene sus días contados en este planeta, al menos tal y como la conocemos ahora.

Glaciares que desaparecen, permafrost que se derriten, osos polares que se ahogan en el Ártico buscando alimento, aves que no encuentra alimento porque se adelantan las estaciones, huracanes en el Atlántico Sur, ¿más?

Esto es lo que está pasando ahora, pero lo peor está por venir. Así nos lo cuenta Al Gore en su documental “Una verdad incómoda”, en un tono claro y contundente, y nada complaciente con su propio país.

Gore nos abruma con datos, pero lo que más me ha llamado la atención es que ya en 1958 alguien se preocupó del tema y comenzó a medir las concentraciones de dióxido de carbono atmosférico. Aún hoy hay gente que no se lo cree, fundamentalmente debido a las campañas de intoxicación del gobierno norteamericano para sembrar el “escepticismo” entre la opinión pública.

Al Gore nos pide un favor al final de la película, algo como “díganle a todo el mundo que la vengan a ver“. Dicho está.

Más información:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...