Dos noticias paleobotánicas

El Devónico es el período comprendido entre los 417 a 354 millones de años. Es también conocida como la “Era de los Peces” por la gran abundancia de fósiles de este tipo de animales. Especialmente, peces óseos, que se considera aparecieron en este período. También aparecieron los ammonites y algunos grandes arrecifes de coral comenzaron a crearse.

Las semillas de las plantas hicieron, igualmente, su aparición en este momento. La semilla no es algo vanal. Sirve para proteger al embrión de la futura planta y ya no la hace dependiente de un medio acuático para germinar, pues el peligro de desecación en tierra firme desaparece. Las gimnospermas y las angiospermas (aunque estas aparecerán mucho más tarde) son los grupos actuales que tiene semillas.

Justamente, al final de este período se consideraba que la tierra estaba ya poblada por bosques. Y esto viene a confirmarlo la reconstrucción del, se supone, árbol más antiguo conseguido hasta la fecha, del género Watiezza, que habría crecido en Norteamérica y en Sudamérica, ya que, seguramente, en aquella época había algún tipo de conexión entre ambos subcontinentes.

Lo que se ha encontrado ahora son las copas de un árbol que encajan con un fósil desenterrado en el siglo XIX, lo que da un porte de unos ocho metros. Estos bosques estarían formados también por otras plantas bien conocidas de este período, Archaeopteris, precursor de las coníferas actuales. Conviene recordar que aquellos bosque son los causantes del tremendo descenso en la concentración de dióxido de carbono que dio lugar a las condiciones actuales, que nos estamos encargando de

FRANK MANNOLINI/NEW YORK STATE MUSEUM

El otro descubrimiento al que quiero hacer referencia es al hecho en la provincia de Sevilla por parte de unos obreros que dieron cumplido aviso a las autoridades científicas. Se trata de una conífera, del tipo de las araucarias, datada en unos 300 millones de años.

Lo espectacular del hallazgo radica en que se ha encontrado el tronco íntegramente fosilizado, aunque no uniformemente. Su longitud es de unos 17 metros, y parece que fue enterrado por un alud de tierra en las proximidades de una zona volcánica. Los investigadores pertenecen al Jardín Botánico de Córdoba, y aseguran que en el lugar se pueden encontrar más restos, como hojas y huellas de invertebrados. La noticia se publica en el diario El País de hoy, pero no aparece aún en su web, sino en la edición escrita, sección de Futuro.

Más información:

Noticia en Scientific American.

Original en Nature.

Reseña en El País.

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