Altruismo en hormigas

E. O. Wilson, fundador de la Sociobiología, postuló que las conductas de los animales no son explicables sólo por condiciones culturales o ambientales, sino que son hereditarias y que la selección natural actúa sobre ellas. Un ejemplo de este tipo de conductas sería el altruismo.

¿Cómo puede seleccionarse positivamente una conducta que, para el que la lleva a cabo, puede resultar letal o, al menos, perjudicial en algún sentido? La respuesta sería que si la conducta altruista favorece, en alguna medida, a la mayoría de la población, esta se fija; si la conducta no es positiva, se pierde o se hace menos frecuente.

Acaba de publicarse en Animal Behaviour un caso de altruismo en las hormigas de Centro y Sudamérica, las típicas marabuntas (army ants en inglés) de cientos de miles de individuos, de la especie Eciton burchellii.

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Se ha demostrado que, cuando existen irregularidades en el terreno (las pruebas se han hecho con agujeros), algunos individuos las tapan con sus cuerpos para que los demás puedan atravesarlos con comodidad. Se llegó a observar, incluso, que las hormigas calculaban de alguna manera qué tamaño de cuerpo era mejor para cada agujero.

Según uno de los autores, Scott Powell, han demostrado que un simple y sencillo comportamiento llevado a cabo por una minoría redunda en beneficio de toda la población. En concreto, este comportamiento facilita una mayor velocidad de movimiento de la marabunta y una mayor efectividad a la hora de capturar más presas.

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7 comentarios

  • Evolutionibus, un apunte importante. La hipotesis del origen del altruismo en animales sociales como las hormigas y las abejas esta basado en el porcentaje de material genetico que los miembros de estas colonias comparten. Esto es esencial a la hora de defender esta hipotesis.

  • Los análisis sociobiológicos que explican el altruismo como una medida válida para la supervivencia de los genes propios están bien avalados por distintos cálculos matemáticos. Por correctos que sean estos cálculos algunos ignorantes como yo no terminamos de convencernos.

    No dudo de que un factor hereditario cualquiera que favorezca una diferencia mínima en la supervivencia de un grupo frente a otro, por pequeña que sea, tiende a incrementarse a través de las generaciones. Sencillamente, lo que dudo es que en la mayoría de los casos este factor pueda ser llamado altruismo. Aunque no soy muy partidario de deslindar el mundo de las sociedades humanas del resto, voy a hacerlo ahora.

    En lo que respecta a los humanos: muchísimos comportamientos altruistas no pueden explicarse sólo por ese concepto. En primer lugar me refiero al hecho repetido de arriesgar la vida por personas totalmente ajenas y desconocidas. No me refiero a casos como el de los bomberos de Chernóbil, que al fin y al cabo estaban defendiendo su ciudad y sus familias. Me refiero al tan repetido caso del viandante anónimo que se arroja a aguas turbulentas para tratar de salvar a un niño cualquiera. En mi maravilloso país vasco tenemos el caso de un cocinero militar que salvó a un niño de un accidente y fue premiado años más tarde por una bala en la cabeza, casualmente disparada por el hombre en el que se convirtió aquel niño; desde un punto de vista exclusivamente genético el pobre cocinero probablemente actuó de un modo incorrecto; desde un punto de vista humano los dos contactos que mantuvo con su asesino nos enseñan la diferencia entre la dignidad y la indignidad.

    He oído razonar que el comportamiento altruista (posiblemente innato, aunque no se encuentre presente en todas las personas) de los adultos con respecto a los niños probablemente se formó en tiempos en los que vivíamos en grupos pequeños, en los que todos los individuos estaban más o menos emparentados y en los que los actos altruistas que favorecían la supervivencia del grupo inevitablemente favorecían también la supervivencia de los genes del individuo altruista. Puede ser, pero esto no explica la relativa frecuencia de otros casos, como el del hijo que hace unos pocos días pereció por tratar de rescatar a su madre de un incendio provocado. Estoy seguro de que la madre hubiera preferido mil veces morir ella antes de que muriera su hijo. Ignoro si este hijo deja descendencia, pero por lo que creo haber leído, su madre era mayor, por lo que es seguro que ella no la tendrá. Cabe pensar que en un pasado lejano este comportamiento supusiera la supervivencia de las personas con más experiencia, esenciales para la supervivencia del grupo. Esto podría llevarnos a pensar en la mayor prescindibilidad de los machos adultos frente al resto, lo que me parece un argumento a considerar.

    En el mundo biológico los ejemplos de comportamientos individuales de sacrificio que redundan en el bienestar del conjunto al que se pertenece son ley común. Fuera del reino animal tanto protozoos como bacterias muestran, en algunas especies, comportamientos de acercamiento y formación de estructuras complejas en las que la mayoría renuncia a la división celular garantizando la formación de una eficaz estructura de reproducción en la que sobreviven una minoría de miembros de la especie. Las células de los organismos se especializan en distintas funciones que en su conjunto posibilitan la vida del ser, sin que estas mismas células resulten por ello premiadas con la reproducción. Sí, ya sé que los genes que portan se reproducen a través de otras células de ese mismo organismo, pero en el caso de las quimeras, que prácticamente sólo se dan en laboratorio, células provenientes de dos organismos distintos colaboran al unísono garantizando la vida de un ser que, posiblemente, sólo sea capaz de reproducir el genoma de uno de ellos. En el caso de los insectos sociales, como el de esta página, no solo son algunos individuos los que se sacrifican por el resto de hermanos y hermanas genéticamente muy emparentados; también las hormigas esclavizadas luchan y mueren en defensa del hormiguero y la especie que las ha esclavizado. Por supuesto que esto tiene su explicación ya que para ellas, que nacieron siendo esclavas, no hay dudas sobre cuál es la comunidad a la que pertenecen.

    Veo un nexo en común en todos los casos citados, incluidos los humanos: el de la prescindibilidad de algunos (muchos) individuos. En nuestra especie esto ha podido ser razonado hasta llegar al famoso “mujeres y niños primero”. No dudo de que los razonamientos matemáticos puedan dar razón de esto, pero no dejo de sentir que las cifras son demasiado frías para explicarlo todo. Recuerdo el caso de una maestra, creo que inglesa, que se abalanzó sobre el tirador que entró en el gimnasio de su escuela y comenzó a disparar a los niños que allí estaba, matando a bastantes. Estoy seguro de que esa mujer, posiblemente fértil, tal vez madre, tuvo como mujer adulta muchas más posibilidades de escapar al tiroteo que cualquiera de los niños ajenos por los que se sacrificó. Me pongo en su lugar y pienso que puestos en su situación muchos haríamos lo mismo, independientemente de las posibilidades reales de poder anular a un hombre armado con dos pistolas. Me lo expliquen con fórmulas matemáticas, si quieren, pero yo no creo que me sacrificaría por dos hermanos, ocho primos o treinta y dos parientes, sino que (muy a mi pesar) me la jugaría si la vida me hiciera la mala pasada de tener que hacerlo. Soy prescindible.

  • Ana, gracias por la aportación. Tampoco quería hacer la historia demasiao densa. Más bien, introducir el concepto con el caso de las hormigas.

    Txema, me voy a quedar sin espacio web como sigas asi. Bromas aparte, es posible que la razón de que los humanos seamos “estupidamente” altruistas se deba a que seamos capaces de sobreponernos a nuestra naturaleza y a que poseemos unos principios morales básicos (ya comentados aquí) que van más allá de un simple altruismo.

    No sé qué tienes que decir a esto.

    Saludos.

  • hurakanpakito

    Aparte del detalle (importanti’simo) mencionado por Ana, tambie’n hay otro par de cosillas a tener en cuenta. 1) En las sociedades de hormigas siempre hay reciprocidad gracias a la trofalaxia (intercambio de alimento boca a boca). Osea que aunque esas obreras-puente no puedan ocuparse de buscar alimento, no se van a morir de hambre ni mucho menos. Ese comportamiento no tiene porque’ ser un perjuicio. En ese sentido no es 100% altruismo. 2) Las obreras son este’riles. Luego un comportamiento “egoista” carece de sentido evolutivo, porque no ayuda a pasar los genes propios a la siguiente generacio’n.

    Me entusiasman estos bichos…

  • Nosé quienes sois ustedes ni de donde salieron pero sois unos putos empollones jajajaja me encanta pero bueno menos mal q hay gente culta aunq igual todos teneis mas d 30 años io tengo 18 asi q … jajajja vnga un beso gente y vaya cosa q publicais pero bueno ayuda para mi trabajo de Sociobiologia jajaja muchas gracias

  • Lo “difícil” del altruismo en términos evolutivos es que la unidad sobre la que actúa la selección natural es el individuo o, por lo menos, las combinaciones de alelos. El caso del altruismo entre “familiares” se explican “con facilidad” por cuestiones de alelos que pasan a la siguiente generación y ya se ha detallado el caso concreto de los insectos sociales. Sin embargo, e insisto, considerando que la selección natural actúa sobre el individuo, lo difícil es explicar aquellos comportamientos (llamados altruistas) que no reporten beneficios a ese individuo. Si no aumentan su probabilidad de sobrevivir o de reproducirse no pasarán (en mayor proporción) a la siguiente generación (y no se extenderán en la población).

    Creo que la explicación más fácil en este caso es que en realidad SÍ que aumentan su probabilidad de sobrevivir o de reproducirse (es decir, no son realmente altruistas). Puede que sean comportamientos que “ayuden” a otro individuo pero, al mismo tiempo, aumentan la fitness del presunto altruista.
    Se me ocurren tres formas de que esto ocurra:
    -Aumento del estatus (que en sociedades como la humana sería muy relevante) tanto del individuo (cuando sobrevive) como de sus familiares/descendencia (si se sacrifica).
    -“Tit for tat” (como en el caso de los vampiros)
    -Porque no ser altruista sea peor opción. Es decir, algo así como el coste social que convierte algunas señales en honestas (la corbata de los gorriones) al ser “penalizados” los “cheaters”. Es decir, si, dada una situación en la que un individuo podría comportarse altruistamente o egoístamente, el optar por el egoísmo supusiera un coste social (pérdida de estatus) no asumible.

    P.S. Leído ahora me parece una perogrullada, pero me extrañó que nadie comentara algo similar.

    P.S.2 Siento el retraso del comentario con respecto al Post…

  • muy buena la informacion y muy bueno el blog, me gusto mucho 😀

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