Al hilo de “Pequeña reflexión sobre la síntesis”

El tan traído tema que nos ocupa últimamente, ese que apasiona a tantos y ciega a muchos, aparece de nuevo en un artículo que encontré en The New York Times (existe en la versión impresa de El País de hoy).

From a Few Genes, Life’s Myriad Shapes, realiza un breve pero intenso acercamiento a las aportaciones de la biología del desarrollo a la teoría de la evolución.

Menciona algunos casos muy curiosos. Por ejemplo, el hecho de que la capacidad de ser tetrápodo ya estaba impresa en el genoma de los peces (ver abstract en Nature o la historia de El Paleofreak relacionada).

El artículo termina aseverando que las mutaciones no son imprescindibles para estos cambios tan bruscos, sino que serían más importantes los cambios ecológicos precisos que haría que estas características, ya presentes en los genomas, fueran realmente ventajosas.

No me resulta nada novedoso este planteamiento, porque justamente es esto lo que propone la síntesis, cambio en los genomas no necesariamente ventajosos en un momento dado, pero que sí lo llegan a ser en condiciones diferentes.

El artículo acaba con una afirmación de Scott F. Gilbert:

Todavía somos un campo muy joven. Pero pienso que esta es una nueva síntesis, una síntesis evolutiva emergente.

Para saber más:

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