El Nobel para Gore y los suyos

Y sucedió. Muchos lo daban por hecho, y la Fundación Nobel ha actuado: el Nobel de la paz, a partes iguales, para Al Gore y el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC).

Personalmente, quedé impactado con su documental, más que por sus contenidos, por su capacidad de divulgar un tema que, aparentemente, estaba trilladísmo y al que pocos daban el suficiente crédito. Su película, ganadora también del Oscar como documental, dio pellizco a un público cómodamente escéptico sobre el tema y despertó más de una conciencia. Dejó claro, además, que el individuo puede hacer algo, con su pequeña acción diaria, para compensar el calentamiento global, y que no se trata sólo de decisiones gubernamentales ante las que las personas de a pie poco podemos hacer.

Photo: Scanpix/Tom Hevezi

Nobel de la Paz, que se suma al Príncipe de Asturias, porque las consecuencias amortiguadas del calentamiento global pueden ahorrar mucho sufrimiento y conflictos, especialmente en países en vías de desarrollo. Me congratulo y todos debemos hacerlo, con este aviso para navegantes de la Fundación Nobel, que más que enfrentarse al gobierno de George W. Bush, como se ha dicho en muchos medios, pretende legitimar más aún la lucha de los que abogan por tomar decisiones urgentes.

Ahora sólo queda que los implicados se den, de verdad, aludidos.

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16 comentarios

  • Daniel Fernández

    Hola,

    A mi no me causó gran impacto la película, si bien me pareció un buen esfuerzo para poner el tema del calentamiento global en discusión. Me pareció una película solo útil para el yankee medio generalmente desinformado de lo que pasa en el resto del mundo.
    Al Gore fue vicepresidente de Clinton por dos períodos y en ese momento tenía el poder suficiente para ayudar a cambiar las cosas desde un lugar distinto al de conferencista/cineasta, aunque seguramente el peso de las corporaciones en el gobierno yankee no debe ser fácil de sobrellevar…al menos sin patear el tablero, cosa que Al Gore no hizo.
    El premio Nobel me parece un premio muy politizado, especialmente el de la paz…si se lo dieron a Kisinger!!! y nunca se lo sacaron.

  • Bueno, siempre es bueno tener una segunda opinión, por mala que sea. Así uno al menos ejercita el razonamiento 🙂
    Visitad los enlaces a partir de este video:

    http://es.youtube.com/watch?v=s_7TJp_faxk

  • Y por supuesto, una segunda opinión de la segunda opinión en http://www.durangobill.com/Swindle_Swindle.html jeejeje

  • ¿Histeria del calentamiento global crece frenéticamente?
    ¿Es la historia de la distorsión de un área de la ciencia?
    ¿Provocar pánico para que fluya dinero a la ciencia del clima?
    ¿Una historia de censura e intimidación?

    … los mismos argumentos valdrían a la inversa: todos esos que afirman que es un timo el efecto del dióxido de carbono estén convencidos (léase, que la Shell, Texaco, …, subvencionan sus trabajos) de que no es posible una economía diferente.

    Oigan, y diviértanse sustituyendo la palabra cambio climático por evolución, ya verán que sale: “decenas de miles de trabajos dependen de la evolución ahora”.

    Habrá que verlos, pero teniendo en cuenta quién es quién.

    Por cierto, interesantísimo de todos modos. Gracias por los enlaces, Fredy.

    Y a lo que vamos:

    1. O damos crédito a las pruebas ofrecidas por el IPCC y otros y revisamos nuestra economía energética;
    2. O damos crédico a “los otros” y seguimos contaminando sin más;
    3. O no damos crédito al IPCC pero somos conscientes de que hay que dejar de hacer las cosas como hasta ahora, porque a la larga pasará factura, aunque no sea en forma de calentamiento global.
    4. Esta otra es la más perversa: damos crédito al IPCC, dejamos de utilizar combustibles fósiles, nos olvidamos de las energías renovables y abrimos el camino a las industrias nucleares, que ya están ahí, llamando a la puerta.

    Personalmente, me quedo, sin dudarlo, con la primera, pero la tercera no sería una mala elección.

  • Pero el calentamiento global ¿no hará que aumenten las lluvias y que se reduzcan los desiertos? Esto parece positivo.

  • Rawandi, el problema es que no van a ocurrir esos efectos exactamente dónde y cuándo tú quieras. En unas zonas ocurre eso y en otras el efecto contrario, y no del día a la noche, y no de modo uniforme, en fin, es todo bastante complejo creo entender, pero con consecuencias locales claras.

  • Evolutionibus, doy por supuesto que la reducción de los territorios desérticos debida al calentamiento global constituye un *promedio planetario*, o sea, que hablamos de una reducción en el conjunto el planeta, no de algo que vaya a ocurrir en todos y cada uno de los desiertos de arena. También doy por supuesto que no va a pasar en un par de días sino que se trata de un fenómeno a largo plazo. Sin embargo, sigo pensando que el futuro reverdecimiento de la Tierra generado por el calentamiento global constituirá seguramente una bendición para la mayor parte de la humanidad, y muy especialmente para los países en vías de desarrollo.

  • ¿el futuro reverdecimiento de la Tierra?

    Creo que no va por ahí la cosa. Esto podría interesarte. No creo que se hable de efectos apocalípticos si la cosa fuese convertir el planeta en un vergel como tú dices.

  • “¿el futuro reverdecimiento de la Tierra?”

    En el pasado de nuestro planeta, las temperaturas altas han estado acompañadas por una vegetación lujuriosa. Recuerda por ejemplo los inmensos bosques del Carbonífero, cuando el dióxido de carbono atmosférico era muy superior al actual. Y al contrario, unas temperaturas bajas coinciden con la desertización masiva: Los árboles del Sahara desaparecieron debido a un periodo de enfriamiento bastante reciente.

    “No creo que se hable de efectos apocalípticos si la cosa fuese convertir el planeta en un vergel como tú dices”

    El IPCC es una amalgama de científicos y políticos. No sería la primera vez que un grupo de esa naturaleza mete la pata hasta el corvejón. Ahí están por ejemplo las políticas relativistas de la UNESCO (políticos + sociólogos) que toleraban violaciones de derechos fundamentales, o el prohibicionismo de la OMS (políticos + médicos) que les llevó a incluir el cannabis en la “Lista I” de las drogas más peligrosas (y creo que aún sigue metido en esa lista).

  • enfriado semiglobal

    Al Gore contribuye al enfriamiento global viajando en jet privado y consumiendo energía eléctrica en su residencia diez veces más que la media de los hogares norteamericanos, eso sin entrar en sus negocios mineros, al parecer nada ecológicos. Pero la mejor contribución al enfriamiento, son sus continuas ventosidades con metano y sulfúrico. Eso dicen.

  • Oiga, escatología no que me apestan el blog 😉

  • ¿QUE OPINAN DE ESTO?

    MANIFIESTO POR LA SUPERVIVENCIA

    Grupo de estudiantes de Ecología Humana de la Universidad Autónoma de Madrid

    Este texto ha sido el resultado de un intenso trabajo de recopilación de datos, de un debate de ideas y de un amplio consenso logrado entre alumnos de quinto curso de la Licenciatura en Biología que se imparte en la Universidad Autónoma de Madrid.

    Como se puede suponer, la intención de este manifiesto no tiene ninguna causa interesada ni un ánimo de sembrar la inquietud. Ninguno de nosotros tenemos relación alguna con ningún grupo mediático, político o económico ni limitaciones impuestas por ninguna jerarquía académica, por lo que cuanto escribimos proviene tan sólo de nuestra vocación por difundir una información que entendemos necesaria sobre un gravísimo problema, que nos atañe muy de cerca, desde un punto de vista basado en datos científicos.

    El cambio climático es ya más un hecho constatado que una teoría. Este fenómeno ha alcanzado gran resonancia en los medios de comunicación en los últimos años, sin embargo, la fragmentación de la información, el escepticismo y la creación de intereses cruzados han creado un clima de confusión general que afecta a la percepción de la gravedad de esta crisis inminente.

    Los medios de comunicación ofrecen a diario noticias sobre el cambio climático, si bien éstas presentan, muchas veces, una información puntual, a veces contradictoria, vagamente desarrollada y ampliamente desligada. Por otra parte, la difusión general y no especializada sobre el tema parece permitir que cualquier persona, sin importar su formación o sus conocimientos reales sobre este fenómeno, pueda pronunciarse de forma aparentemente consistente y válida. Así pues, es extremadamente frecuente oír tesis infundadas a personajes públicos sin ningún tipo de formación científica, provenientes del mundo de la política, la economía, el periodismo o la televisión, relegando los datos y estudios científicos al mismo nivel que estas opiniones subjetivas. Como consecuencia, la percepción del verdadero problema queda minimizada para muchas personas que no observan en los pequeños cambios producidos en su entorno inmediato ningún síntoma preocupante.

    En el ámbito de la difusión de los datos sobre este problema hay también factores que favorecen la inconsistencia de la información acerca del cambio climático y sus consecuencias. En primer lugar, parece existir una confusión generalizada entre los ecólogos (científicos que se dedican al estudio empírico de la dinámica global y local de los ecosistemas) y los ecologistas (activistas, con o sin formación, que defienden el cuidado de la naturaleza incondicionalmente) dando a su vez el mismo valor a los actos y tesis de ambos, reduciendo al nivel de activismo exaltado y desmereciendo la credibilidad de los datos y conclusiones puramente científicas y demostrables de los ecólogos. Por otra parte, algunos científicos corruptos, cuyos nombres han sido recientemente revelados por la Academia de Ciencias Británica, han sido sobornados por las grandes empresas petroleras y de otros sectores, para tergiversar u ocultar datos, así como emitir tesis en contra del calentamiento global con el fin de mantener su producción y sus beneficios aún a costa de seguir promocionando esta catástrofe. El cambio climático, lejos de ser considerado con la seriedad que se merece, se ha convertido en una carta más a jugar en la economía mundial. Ignorado o subvalorado por unos y visto como un negocio a explotar por otros, el cambio climático es contemplado bajo un peligroso prisma empresarial.

    Este tratamiento de la información da lugar a una confusión general que es acentuada por el estudio discreto de los efectos que produce y producirá el cambio climático, en vez de un análisis global y generalizado, y que no permite una concienciación seria y realista del fenómeno que nos acontece. La Tierra es un sistema extremadamente complejo en el que se dan simultáneamente una enorme cantidad de procesos altamente interrelacionados y la variación drástica de la dinámica de uno o varios de estos factores puede repercutir, como de hecho ya está ocurriendo, en el funcionamiento general del ecosistema global, con catastróficas consecuencias para los seres humanos.

    El calentamiento global es consecuencia de un aumento considerable en el nivel de CO2 y otros gases producidos, fundamentalmente, aunque no únicamente, durante la quema de combustibles fósiles en la atmósfera terrestre. Como ya está suficientemente comprobado, este incremento de concentración ha producido un aumento en el efecto invernadero de nuestro planeta y la consecuente subida de las temperaturas medias anuales en todo el globo y acidificando las aguas oceánicas al difundirse el CO2 como ácido carbónico. Este cambio en la temperatura está ligado a la aparición de otros fenómenos subyacentes que se retroalimentan provocando una desestructuración general de la dinámica ecológica de nuestro planeta y los seres vivos que lo habitamos.

    Así pues, el aumento de las temperaturas tiene consecuencias visibles directas sobre el derretimiento anormal y acelerado de los casquetes polares y otras masas heladas, si bien en pocas ocasiones se plantean los graves problemas que a su vez conlleva éste hecho. Al derretirse estas enormes masas de hielo se liberan al mar millones de litros de agua dulce y de muy baja temperatura, provocando un aumento inmediato del nivel del mar, lo que inundará zonas costeras y tierras por debajo su nivel actual (como los Países Bajos, por ejemplo), pero también modificando las corrientes oceánicas actuales afectando seriamente a los ecosistemas marinos de los que depende la pesca mundial y modificando los patrones climáticos dependientes de los casquetes polares, resecando el aire y desertizando amplios territorios.

    Pero no todo el hielo está en los casquetes polares, según publicó recientemente Gabrielle Walker en la prestigiosa revista Nature, el permafrost del ártico, extensa capa de tierra permanentemente helada y extremadamente rica en materia orgánica, está derritiéndose de forma acelerada, lo que puede dar lugar al liberación masiva de una cantidad de metano comparable a la ya presente en la atmósfera. Este aumento desmesurado en la concentración de gas invernadero retroalimentará los efectos del calentamiento global acelerando su ritmo y extremando sus consecuencias.

    Por otro lado, se ha estimado que el aumento de tan sólo dos grados en la temperatura media global será suficiente para reducir en un 60% la producción mundial de cereales y así como más gravemente la de otras plantas cultivables. Los cereales son la base de la alimentación humana y del ganado que producimos, lo que irremediablemente desembocará en una crisis alimentaria a escala mundial. Este deterioro en la capacidad de producción, así como la reducción de las tierras habitables por la trasgresión marina y la desertización, y la acentuación de las desigualdades económicas y sociales aumentarán de forma desorbitada las migraciones humanas en situaciones desesperadas (y no sólo en los países pobres), fomentando un clima de conflicto inminente.

    La destrucción generalizada de los hábitats naturales promueve además la extinción masiva y abrupta de gran cantidad de especies, desestabilizando la gran complejidad biológica de los ecosistemas. Este hecho, tenido generalmente en baja consideración, es de una gran importancia, pues los recientes estudios sobre la integridad ecológica revelan que estos sistemas son extremadamente complejos y regidos por las interacciones estabilizantes de todos sus componentes, y muy especialmente de una inabarcable cantidad y variedad de virus y bacterias. Estos microorganismos son los más abundantes de todos los seres existentes en la Naturaleza y están presentes en todos los sistemas biológicos y ecológicos. Según estudios publicados en Nature, por cada litro de agua marina hay cerca de 1010 virus y 109 bacterias que regulan la base nutricional de la que dependen todos los organismos acuáticos (incluidas las especies de pesca habitual) e incluso influyen en los ciclos geoquímicos como la descomposición orgánica, la asimilación del nitrógeno y el azufre en los vegetales o la formación de las nubes. Los estudios en otros ambientes, como el suelo o el hielo ártico, revelan resultados similares en cuanto a variabilidad, importancia y abundancia. Pero estos microorganismos, pese a desempeñar un papel imprescindible en los sistemas equilibrados, son susceptibles a los cambios en la dinámica del planeta, y una variación en la capacidad infectiva o en la dinámica normal de los mismos puede tener consecuencias catastróficas en el desequilibrio de los ecosistemas y la malignización de estos microbios. Existen estudios, constatados y publicados en revistas especializadas, que prueban que los cambios en la temperatura global afectan a estos y otros microorganismos potenciando la aparición y el efecto de enfermedades que están llevando a la extinción de especies por medio de epidemias impulsadas por el cambio climático. Los seres humanos, como seres vivos que somos, ya estamos potencialmente expuestos a las enfermedades emergentes y a los cambios en la distribución de aquellas infecciones que actualmente se restringen a regiones específicas, pero este fenómeno puede conducir, además, a la aparición de nuevas plagas.

    Además, la desaparición de especies desorganiza las complejas redes de nutrición de los ecosistemas equilibrados, permitiendo el desarrollo desmesurado de especies de invertebrados y microorganismos susceptibles a convertirse en plagas para los seres humanos y para los cultivos, acentuando la previsible grave situación de los mismos. De forma análoga, los arrecifes de coral, en los que se condensa gran parte de la biodiversidad marina, están sufriendo severamente los aumentos en la temperatura y acidez del océano, desapareciendo de forma drástica la base de estos ecosistemas esenciales para la integridad de los océanos, pero también para la alimentación y la vida humana. Según expuso Camilo Mora, de la Dalhousie University en Canadá, a la revista Science: “los arrecifes generan cerca de 30.000 millones de dólares al año en pesca, turismo y protección de las costas ante las tormentas marinas” y “albergan a 9 millones de especies – un tercio de todas las formas de vida conocidas”.

    Pero el problema es aún más complejo. El nivel de CO2 en la atmósfera es regulado de forma natural por los procesos fotosintéticos de los vegetales, muy especialmente en la extensa selva amazónica. Sin embargo, la exhaustiva actividad de deforestación que se está llevando a cabo en la Amazonía y otras selvas con fines únicamente comerciales está disminuyendo de forma radical la extensión de este ecosistema que alberga a la mayor parte de la biodiversidad terrestre, ejerce un efecto de filtro sobre el gas invernadero y es un generador mundial del oxígeno que respiramos. La destrucción de la selva conlleva grandes repercusiones sobre la vida en la Tierra y el interés por su conservación no tiene nada que ver con salvaguardar la existencia de especies exóticas por fines morales o humanistas, sino que su erradicación compromete seriamente la calidad de vida e incluso la supervivencia de la misma, destruyendo la mayor fuente de oxígeno del planeta, favoreciendo la acentuación de la oscilación de las temperaturas, modificando la dinámica hídrica de todo el globo y desestabilizando un complejo ecosistema del que pueden emerger diversas enfermedades y plagas.

    Muchos de los problemas que hemos mencionado, y algunos más, son conocidos y difundidos constantemente, pero hay dos conceptos sobre los cuales no se habla suficientemente: El primero es el de “retroalimentación”. Entre todos los fenómenos naturales mencionados existe una compleja red de interacciones sujetas a procesos de retroalimentación positiva (efectos derivados de un fenómeno que, a su vez, lo aceleran) y negativa (que lo mitigan), pero el desequilibrio creado por las actividades humanas ha potenciado los procesos de retroalimentación positiva. Algunos son muy evidentes, como el hecho de que la disminución de la superficie helada reduce la capacidad de reflejar el calor del sol, con lo que se acelera el calentamiento que, a su vez, acelera el proceso, pero hay muchos otros, menos intuitivos, pero de una importancia semejante, como la saturación de las aguas marinas en su capacidad de absorber CO2, el hecho de que el agua menos salinizada se calienta y evapora más rápidamente produciendo vapor de agua, también con efecto invernadero, y unos cuantos más, también de origen antrópico, cuyas consecuencias son una aceleración progresiva del calentamiento global. Y el proceso ya está desencadenado.

    El segundo, es que los fenómenos ecológicos siguen la dinámica de los “sistemas complejos”, en la que todos sus componentes están íntimamente interrelacionados y en los que una alteración del equilibrio tiene consecuencias en todo el sistema que no son proporcionales a dicha alteración. Es lo que se conoce como “relaciones no lineales”. Los sistemas complejos se caracterizan por una gran capacidad de ajuste a las alteraciones, pero llegados a un punto de desequilibrio extremo, la consecuencia es un colapso catastrófico.

    Ante este desesperante panorama, probablemente más cercano de lo que comúnmente se cree, es necesario buscar soluciones inmediatas y efectivas. Es más, todos los esfuerzos de la Humanidad deberían estar encaminados en esta tarea. Sin embargo, en lo que parece un intento por conservar la forma de vida actual de los países ricos y el sistema socioeconómico imperante, lo que, a modo de anestesia mental, llega a la población, son las ideas de determinados científicos (o científicos de determinados países) que tratan de teorizar soluciones tecnológicas basadas en un remarcable e inadmisible reduccionismo científico y en la completa incomprensión del ecosistema terrestre y del cambio climático como fenómenos de alta complejidad de interacción. Entre estas soluciones encontramos ideas tecnológicas que, si bien seducen al público general con su aspecto sacado de las novelas de ciencia ficción, se basan en una visión mecanicista de la vida en la que los factores se pueden modificar individualmente y no se retroalimentan (lo cual es claramente erróneo) y son absolutamente dominables y comprensibles para el hombre (lo que también es falso y necio): bombardeo de la atmósfera con gases de azufre, puesta en órbita de filtros y espejos solares, creación de “árboles” artificiales, desarrollo de productos transgénicos… Todas estas “soluciones” son claramente ilusorias respecto a su viabilidad y sólo provocarían aún más efectos nocivos como la intoxicación de la atmósfera, cambios en la dinámica climática, descenso de la capacidad fotosintética de los vegetales, contaminación biológica… Sin embargo, parece que la solución tecnológica más tenida en consideración es la vuelta a la energía nuclear como fuente energética no productora de gases invernadero. Como es ampliamente conocido, la energía nuclear genera residuos radiactivos altamente nocivos para la vida, que no se pueden reciclar ni eliminar de ninguna forma conocida. Los residuos nucleares son almacenados en barriles y enterrados en estructuras subterráneas o submarinas, con la vaga esperanza de que cuando salgan al exterior haya transcurrido suficiente tiempo para no tener que buscar culpables. Estos residuos se almacenan en países del tercer mundo bajo la falsa excusa de que no provocarán ningún daño a la población, pero lo cierto es que si la seguridad fuese absoluta nadie se molestaría en exportar estos productos tóxicos a países subdesarrollados. Las fugas radiactivas ya ocurrieron en el pasado con el auge de esta tecnología y sus efectos fueros catastróficos, prolongándose durante generaciones. Y todo esto, sin contar con la posibilidad de accidentes o ataques premeditados.

    Por otro lado están las llamadas energías renovables o ecológicas. Estas fuentes de energía (solar, eólica, hidráulica, biocombustibles, etc.) presentan ciertos problemas con respecto a su instalación e impacto sobre el medio, pero su mayor limitación es que no son capaces de generar tanta energía como los combustibles fósiles, por lo que su utilización aislada no permitiría el mantenimiento del consumo energético actual ni del mercado vinculado a éste.

    Los más prestigiosos (y galardonados) “profetas del cambio climático” culpan de esta situación “al ser humano” en abstracto, y promueven soluciones basadas en la actitud individual (“Qué debo hacer para luchar contra el cambio climático”) y soluciones tecnológicas en las que muchas empresas “pioneras” ven una nueva y enorme fuente de ingresos. Pero si algo está claro es que la única solución para hacer frente a la tremenda crisis que se avecina no pasa por reforzar la tecnología y la economía, sino en arrancar de raíz la fuente del problema. El cambio climático es, única y exclusivamente, producto del modelo socioeconómico actual, su desarrollo desorbitado a partir de la revolución industrial y el apoyo científico a su práctica a lo largo de los últimos doscientos años. La explotación indiscriminada de los recursos naturales, y la repartición extremadamente desigual de la riqueza, que sitúa al 99% de la población bajo las decisiones de unas pocas personas y entidades, la irreflexión sobre los avances tecnológicos y la contaminación y el agotamiento de todas las fuentes naturales son las condiciones necesarias para la supervivencia de un modelo socioeconómico que basa el supuesto bienestar humano en el aumento constante y creciente de la riqueza económica de unos pocos, aunque irremediablemente provoque el empobrecimiento de la calidad de vida ambiental y social del resto del planeta. La amplia liberalización de las operaciones privadas y la ausencia de control sobre ellas o, en otras palabras, la transferencia de decisiones económicas desde un campo, al menos, supuestamente, bajo control democrático (gubernamental) a uno carente del mismo (privado), hace que los modos de producción y de movimientos de capital se configuren a escala planetaria, mientras los gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la “sociedad en red” (la red de los poderosos) cuyo único interés son sus crecientes beneficios. La búsqueda de soluciones tecnológicas irreales se basa en la intención de mantener este sistema socioeconómico intacto como base del desarrollo humano, si bien es más que evidente que es este desarrollo neocapitalista el que nos ha llevado a la crítica situación actual. Por lo tanto, la solución lógica pasa por la concienciación de la verdadera gravedad de este problema al público general (que es la finalidad de este texto) y a los dignatarios que nos gobiernan, realizar análisis complejos e integradores para prever las consecuencias y paliar coherentemente sus efectos, pero, sobre todo, aplicar un inmediato cambio hacia un modelo socioeconómico que no comprometa la existencia del Hombre sobre la Tierra.

    No se trata de una propuesta utópica o candorosa. Somos conscientes de que si los máximos responsables de esta desesperada situación no han cambiado su actitud depredadora a pesar de que pueden ver diariamente los rostros de sus víctimas, no van a hacerlo pensando en las generaciones futuras. Se trata de dejar constancia de que las verdaderas causas de este problema son evidentes y de que no habrá solución si no se hace frente a ellas.

    Tratar de conservar la tierra para las generaciones futuras ha sido siempre una de las metas del hombre en todos los pueblos del mundo. Al ser olvidada esta obligación moral durante más de tres siglos de desarrollo insostenible e irracional, ahora nos veremos obligados a luchar duramente por conservar la esperanza para la vida.

    Cantoblanco, 5 de Junio de 2007

  • Cuánto “algorero” hay por el mundo. 🙂

    Venimos de la miniglaciación del siglo XVII. Lo normal cuando se sale de una época tan fría es que se reduzcan los glaciares y consiguientemente suba el nivel del mar.

  • una maas de algore cito como fuente al cato institute —– http://elcato.org/node/2892

    leanlo ta bueno , claro q apoyo el reverdecimiento con logica, cuanytos mas saldran a asustarnos con sus documentales buskando publicidad en futuras lias politicas

  • Segun un periodista calificado Mark Lynas y un grupo de cientificos.
    En los proximos 100 años la temperatura global de la Tierra aumentara de 1 a 6 grados. Eso no parece mucho derdad? sin embargo Mark Lynas detalla las consecuencias drasticas que traeran el aumento de grado por grado es su libro “6 grados”.
    Es la hora de actuar de inmediato para desacelerar el calentamiento global y para eso tenemos de 10 a 20 años.
    Porque se va a llegar a tal grado que ya no va a ver punto de retorno para tomar medidas para desacelerar el calentamiento . Y se va a tornar incontralable, porque el sistema en que opera la tierra cambiara radicalmente y por lo tanto la vida en la tierra sera severamente afectada.
    Solo cuando la temperatura global alcance los 3 grados sera irrevercible.
    Cuando eso pase el Amazonas corre un alto riesgo de incedios forestales tan grandes que va ser imposible pararlos, extinguiendola, algo que seria muy grave. Y lo que haria que automaticamente subiera algun grado mas la temperatura global.
    A este ritmo los glaciares del Himalaya se derritirian por completo para el 2035 esto traeria consecuencias graves para china e India.
    Y habria inundaciones sin precedentes.
    Al 4 grado ya los paises costeros seran severamente afectados como Nueva York, Hong Kong, Buenos Aires, etc. A causa del aumento de nivel del mar por el derretimiento de los polos de la Antartida.
    Habran supertormentas nunca antes vistas, de categorias muy superiores a las de hoy.
    Esto es para tomar conciencia ya, esto no va a pasar dentro de mucho tiempo como mucha gente se imagina y algunos piensan que se trata de ciencia ficcion lo que no es asi es una realidad que no podemos seguir ignorando.
    Tampoco hay que restarle importancia porque pensemos que a nosotros no nos va a pasar, hay que pensar en las generaciones futuras.
    La pregunta es, que les dejamos a los demas y a los que vienen? esto no solo a los humanos a todos los seres vivos.
    Que derecho tenemos nosotros ?!!

    Si alguien interesado en este tema quiere contactarse conmigo y si alguien tiene informacion le agradeceria mucho si me la comparte.
    Desde ya muchas gracias.
    correo: locomotiv313@hotmail.com

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