Genomas resistentes

El cambio de genoma o de sus relaciones internas se considera el motor del cambio evolutivo, de modo que modificaciones de un solo nucleótido pueden tener consecuencias dramáticas. Al menos, eso era lo que se pensaba hasta ahora.
La expresión del gen está controlada por los llamados promotores, moléculas que controlan su transcripción, es decir, su copia en ARN mensajero. Investigadores españoles, entre otros, han diseñado y llevado a cabo un interesante experimento.

Produjeron alrededor de 600 promotores para E. coli, estableciendo, de facto, numerosas nuevas interacciones genómicas que antes no existían. Sorprendentemente, el resultado ha sido que la bacteria tolera prácticamente todas esa nuevas relaciones e, incluso, en algunos casos, la hacen poseer algún tipo de ventaja sobre las cepas salvajes.

Según los investigadores, esto implica que los cambios dramáticos en el genoma no son una barrera para la evolución, pudiendo suponer hasta la aparición de nuevas ventajas evolutivas.

La reflexión que hacen en la reseña de El País es muy interesante:

El trabajo deja sin argumentos a los defensores del diseño inteligente, que creen que el azar y la selección son demasiado lentos y sin dirección como para permitir la emergencia de propiedades nuevas. En particular argumentan que es demasiado improbable que los pasos intermedios necesarios para llegar a una estructura compleja, como el ojo, se den correctamente. Pero eso ya no se sostiene, visto que se puede cambiar en bloque muchos genes con resultados favorables.

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