¡Ah! Pero es en nombre de la religión

Hamid Karzai, presidente afgano pagado por occidente, se ha lucido: si la mujer no quiere sexo, no se la da de comer.

Me pilla la historia después de ver la emocionante película “Cometas en el cielo“, si no me equivoco también prohibida en ese país, y con la lectura del libro de Atiq Rahimi “La piedra de la paciencia“. Todo un viaje a la edad media por un módico precio.

Si Karzai supone algo de progreso moderación, imaginar el resto de posibles dirigentes pone los pelos de punta.

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3 comentarios

  • Esas son las palabras de un hombre, no las de una religión…

    Saludos

  • ¿Y cómo hablan las religiones, sino por boca de los hombres? Y de las interpretaciones de los hombres, porque, además, las mujeres están completamente marginadas de las decisiones religiosas. Saludos.

  • Si los azotes a los que se condena a la mujer malaya por beber alcohol en ramadán no te parecen consecuencia de la religión … parece que en ese país hay un sistema legal, y luego otro paralelo para los musulmanes.
    La noticia salió ayer … con otras religiones pasa lo mismo, por ejemplo, que las leyes se vean condicionadas por presuntas convicciones religiosas (eutanasia, testamentos vitales, aborto, terapia con células madre, etc., y en más asuntos que les gustaría meter baza)

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