stapel

No me mientas que te pillo: la revisión por pares

Imaginen un psicólogo, llamado por ejemplo Diederik Stapel, que se dedica a todo tipo de estudios sobre el comportamiento humano en todas sus variantes. Algunos ejemplos podrían ser cómo las personas se vuelvan más agresivas si comen carne o cómo los prejuicios se acentúan en ambientes desordenados. Cosas de este estilo. Así, a lo tonto, desde 2004 lleva publicados más de 150 papers.

Algunos de sus colegas pensaron que muchos de sus datos eran demasiado buenos para ser ciertos, así que algún soplón se chivó y le montaron un comité de tres universidades para estudiar a fondo sus publicaciones (Universidad de Tilburg, Universidad de Groningen y la Universidad de Amsterdam). Las conclusiones, bueno, se las pueden imaginar. El comité encontró docenas de publicaciones con datos totalmente inventados, incluyendo su último paper en Science “Coping with Chaos: How Disordered Contexts Promote Stereotyping and Discrimination“.

El comité tuvo que entrevistar a muchas personas: alumnos, doctorandos, colegas, investigadores, para llegar a la conclusión de que el fraude había sido cometido en solitario. En 14 de las 21 tesis dirigidas por él había “contaminaciones” en los datos, varios experimentos nunca se realizaron y, cuando había que proporcionar datos, él los inventaba y se los daba a sus alumnos para tratar. Cuando sus colegas querían replicar sus experimentos y no lograban, no podían imaginar que el problema no eran ellos mismos. Sólo un pequeño grupo de investigadores se dio cuenta de la “perfección” de los datos.

Stapel ha pedido disculpas, reconociendo que “ha fallado como científico” (como no podía ser de otra manera, aunque recordemos que Wakefield no hizo lo propio) y cooperando en la búsqueda de los datos fraudulentos , pero el comité ha recomendado que se le persiga penalmente. Sin embargo, aún reina la confusión: debido a que muchos de los datos han sido destruidos, el comité no se  pone de acuerdo sobre qué tesis dirigidas por él son las susceptibles de suspensión.

Así las cosas, parece que todo va a terminar, al menos hasta este momento, en revocarle el título de grado al señor Stapel porque “su conducta es impropio de un poseedor de ese título“. Un auténtico ingeniero de la mentira.

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