Magos, gurús y sabios, una herramienta para el pensamiento crítico y la enseñanza de las ciencias

“Las tradiciones son respetables cuando son verdaderas; pero es un deber de conciencia desposeerlas de la plaza que han usurpado en el alma del público cuando son falsas. (…) Lo sobrenatural, lo paranormal, es la cerrazón en un círculo rígido de pensamiento, es no ver el mundo sino a través de un prisma que lo deforma, es el lecho del fanatismo.”

Precisamente, una de las falacias más frecuentes argumentadas por los defensores de todo tipo de supersticiones y pseudoterapias. Henri Broch, con este pensamiento, nos recuerda lo que debería ser una obligación: desarmar y desenmascarar a los que engañan, como  no podría ser de otra manera.

En su libro, Broch trata todo tipo de asuntos que, efectivamente, se hayan grabados a fuego en la “sabiduría popular”. Conceptos y falsos hechos que la gran mayoría da por comprobados o, como mínimo, nunca se plantearon de otro modo. Las tonterías zahoríes (ahora renombrada “geobiología”, con cursos universitarios incluidos, por ejemplo, en la Universidad de Girona) abren este libro. Continúa con asuntos como los fenómenos extrasensoriales, videncias, horóscopos, (falsos) hechos milagrosos (la sábana de Turín y la sangre de San Genaro), fluidos y energías vitales, y mucho más.

El libro se acompaña de algunos experimentos, como el que puede demostrar que podemos manipular nuestra energía psíquica (un papel de seda, doblado en cuatro, sobre un alfiler, comienza a rotar sólo con acercar nuestra mano).

La conclusión auténtica que se debe sacar del texto es algo que se debe tener muy en cuenta, y que Broch resume en este párrafo:

“¡La más amplia difusión de la cultura científica que perseguimos con nuestros deseos puede realizarse con la ayuda de las pseudociencias! (…) Con lo difícil que resulta explicar lo que es la ciencia, puede ser de hecho más fácil demostrar lo que no es. Y, al mismo tiempo, hacer comprender los principios básicos de un verdadero procedimiento científico.”

Algo así como utilizar al enemigo en beneficio propio.

El prólogo está escrito por el premio Nobel Georges Charpak, responsable de una propuesta realizada en 1996 sobre cómo enseñar ciencia, y que se ha llamado Enseñanza de las Ciencias Basada en la Indagación, con su objetivo principal en la educación primaria. En las propias palabras de Charpak, esta metodología se basa en que “la actitud de experimentar, de tocar con las manos, es fundamental“. Por ejemplo, “He visto científicos muy preparados en el laboratorio del CERN incapaces de reparar un aparato a la una de la mañana cuando se estropeaba. A los alumnos les damos el material necesario, mediante lo que llamamos maletas pedagógicas, con instrumentos de experimentación, para que investiguen el mundo exterior y aprendan la realidad (…) un niño observa cómo el agua en ebullición hace subir la temperatura de un termómetro; mira cómo aumenta y registra el ascenso. Cuando ve que no sube más allá de los cien grados, le dice a la profesora: “Señorita, el termómetro se ha roto” (porque no sube más alto). La profesora le da otro, sin explicarle nada todavía. Vuelve a ocurrir lo mismo y se lo dice de nuevo. Entonces, ella le explica que el termómetro no se ha roto, sino que ha ocurrido un cambio de estado en el agua y le explica sus leyes. Podemos hacer progresos considerables en la comprensión de los conceptos con esta técnica, y hay decenas de experimentos como éste.”

En P. A. U. Education, organización educativa barcelonesa, han traducido un documento muy interesante basado en estas ideas. Se llama Proyecto LAMAP y su objetivo es proporcionar recursos e ideas para enseñar ciencia en la educación infantil y primaria. El documento traducido se titula “Proyecto LAMAP: proyecto educativo para aprender y vivir la ciencia en la escuela” comienza con una introducción de en qué consiste esta idea y continúa con media docena de propuestas experimentales para las clases de primaria, pero que pienso son igualmente aplicables a las clases de secundaria.

En definitiva, para enseñar ciencia y aprenderla no son necesarios espectaculares despliegues experimentales que, paradógicamente, nos apartan del objetivo inicial.

Más información en los enlaces del texto.

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