Un ejemplo de mal uso de los medios de comunicación en la divulgación científica: melanina y fotosíntesis humana

Lo primero: esta no es una historia contra nadie. Me explico. Lo que a continuación cuento va a ser, simplemente, un relato de ciertas afirmaciones hechas en un programa local de radio, de la Cadena Ser Lanzarote, y las consiguientes aclaraciones a estas. Se trata de un medio de comunicación sujeto al escrutinio y crítica del oyente, y es justamente eso lo que voy a ejercer.

El programa al que me refiero se emite todos los martes alrededor de las 12:00 del mediodía. Se presenta como un programa de divulgación científica (cuyos audios se pueden encontrar en ivoox y en su Facebook)  cuya responsable es Bianca Atwell, y, de hecho, ella es presentada como “nuestra divulgadora científica” en la mayor parte de ellos (por ejemplo en este del 27 de dic de 2011). Con esta presentación se predispone al oyente a asumir que lo que se cuenta son, efectivamente, hechos científicos contrastados y las terapias a las que se aluden son, por supuesto, efectivas. Los intentos que he tenido de ponerme en contacto con ella o han tenido la callada por respuesta o han desembocado en un bloqueo en la red Facebook. Los responsables de la emisora dicen que “confían en su trabajo”.

El grueso de sus programas, últimamente, trata sobre la melanina. La melanina es una molécula orgánica presente en casi todos los reinos y que, en humanos, por ejemplo, tiene un poder protector en la piel frente a la radiación solar, una función que se extiende a otros organismos, como los hongos (The radioprotective properties of fungal melanin are a function of its chemical composition, stable radical presence and spatial arrangement o Ionizing Radiation Changes the Electronic Properties of Melanin and Enhances the Growth of Melanized Fungi) donde tienen un alto poder protector frente a radiaciones ionizantes. Sin embargo, no sólo se encuentra en la piel, sino que está presente en otros tejidos y órganos, como la retina, pelo, médula espinal y en algunas zonas del cerebro.

Aunque la función principal es la mencionada anteriormente, algunas investigaciones apuntan a una relación con otras funciones. Por ejemplo, en “A critical review of the function of neuromelanin and an attempt to provide a unified theory (“Una revisión crítica de la función de la melanina y un intento de proporcionar una teoría unificada“) se menciona la posible relación de la melanina (neuromelanina, concretamente, la que se encuentra en substantia nigra, una zona del cerebro implicada en los mecanismos de recompensa y adicción, por ejemplo) con la neutralización de hierro,  otros metales pesados y radicales libres, jugando, hipotéticamente, una función de detoxificación. Como se dice en el resumen de esta publicación, la neuromelanina de esta zona del cerebro estaría implicada, incluso, en la modulación de la transmisión del impulso nervioso, algo que explicaría que esta molécula estuviera ausente en enfermos de Parkinson (y en recién nacidos).

En el caso de la radiación ionizante, el mecanismo de acción de la melanina se basa en el conocido efecto Compton (otra explicación más profunda aquí): cuando los fotones de cierta radiación inciden sobre electrones libres (en este caso, estarían en la melanina), los fotones ceden parte de su energía a estos electrones, que la dispersan, resultando una disminución de la energía original (aumentando su longitud de onda). Estos electrones de alta energía son los responsables de los efectos sobre el ADN o de la radiolisis del agua (Ionizing Radiation Changes the Electronic Properties of Melanin and Enhances the Growth of Melanized Fungi), dando lugar a los temidos radicales libres capaces de dañar el ADN: “Los radicales libres estables en la melanina pueden interactuar con estos electrones de alta energía y prevenir su entrada en la célula, confiriendo a la melanina un poder protector. Los electrones resultantes del efecto Compton sufren interacciones secundarias con moléculas de melanina, perdiendo progresivamente su energía“. Y más adelante se dice: “La melanina es el único biopolímero que protege a los organismos vivos frente a las radiaciones ultravioleta y ionizantes y frente a temperaturas extremas“.

Una especie de carambola energética que confiere a algunos microorganismos la capacidad de vivir en entornos con altos niveles de radiactividad, como las piscinas de refrigeración de los reactores nucleares, incluso en Chernobyl (de nuevo en The radioprotective properties … ).

The radioprotective properties of fungal melanin are a function of its chemical composition, stable radical presence and spatial arrangement

Efecto Compton (pinchar para agrandar)

Por otra parte, en este último trabajo mencionado, se hacen experimentos con hongos en los que se demuestra que, en ausencia de radiación, hongos melanizados crecen mejor que los no melanizados, por lo que sus autores apunta, precisamente, a que la melanina pueda tener algún otro efecto. Concretamente, tras irradiación, las propiedades en la transferencia de electrones de la melanina en la oxidación-reducción del NADH se incrementan cuatro veces, y esto debe ser lo que al Doctor Solís, del que hablaremos a continuación, le parece la fotosíntesis.

La señora Atwell realiza una interesante entrevista al médico-investigador Arturo Solís Herrera en un congreso al que recientemente asistió en Méjico, y este programa pretende contar esa entrevista. En este primer audio que vamos a comentar (del 17 de Enero), Atwell relata que este médico descubre que la melanina tiene la capacidad de romper la molécula de agua en hidrógeno y oxigeno, lo que quiere decir (según sus conclusiones) que los humanos hacemos la fotosíntesis y “recibimos grandes cantidad de energía para vivir de la luz”. Apunto, sin embargo, que hay que tener en cuenta que:

  • primero, esto no es fotosíntesis (la fotosíntesis es mucho más que romper agua en hidrógeno, nunca diatómico, y oxígeno) y,
  • segundo, que no he sido capaz de encontrar absolutamente ninguna publicación que mencione ni de lejos que la melanina sea capaz de hacer tal cosa, incluyendo el trabajo del doctor Solís (The Unexpected Capability of Melanin to Split the Water Molecule and the Alzheimer’s Disease) en la que, lo único que se hace, es referir a los trabajos de otros (por ejemplo el ya mencionado “The radioprotective properties …” , en el que, por supuesto, no se menciona nada de esto). Como soy consciente de que sé bastante poco de casi todo, si alguien dispone de una publicación que sí mencione la demostración de este fenómeno, será bienvenido.

Cuestión aparte, es la calidad del “trabajo” de Solís: no hay metodología, estadísticas, nada, sólo conclusiones predefinidas ya en el abstract (resumen) inicial de su artículo (comparen, por ejemplo, con  “The radioprotective properties …”).  Si me permite, los chicos de secundaria hacen mejores trabajos que este. Salvo, claro, que el trabajo en cuestión sea otro y no este que menciono.

El caso es que el doctor Solís, a cuenta de su descubrimiento patenta dos medicamentos, QTINIA y QIAPI 1. El QIAPI 1, según Atwell, “es un intensificador de las fotosíntesis humana y, a los treinta segundos de colocárselo encima de la lengua el cuerpo inicia la disociación del agua durante unas dos o tres horas” (en el vídeo que sigue, una entrevista con el doctor Solís, el comportamiento de Atwell parece demostrar los efectos del producto).

Los resultados terapéuticos”, siempre según Atwell y seguimos en el mismo programa, “superan las expectativas de cualquiera”. Al parecer, estas píldoras “mejoran Alzheimer, Parkinson, delirio, insomnio, …, depresión, ataques de epilepsia, esquizofrenia” y más debemos suponer. Con semejante descripción, es de esperar que estamos ante uno de los mayores descubrimientos de la historia de la humanidad y con un poco de marketing para que el comité Nobel conozca todas las pruebas, que parece que las hay, siempre que las farmacéuticas conspiradoras no den al traste con el remedio, pasará el doctor Solís a formar parte de los mejores momentos de la medicina.

En la publicación de Solís (“The Unexpected Capability of Melanin to Split the Water Molecule and the Alzheimer’s Disease” y aquí el pdf) lo único que él muestra como experimento son dos fotos de una señora, supuestamente, antes y después de haberse tomado el … ¿lo seguimos llamando medicamento? ¿Serán estos todas las investigaciones de las que habla Atwell? (Por cierto, ¿a dónde habrán ido a parar los cuadros que estaban en la pared del fondo en la primera foto?, por quitarle un poco de hierro al asunto).

http://www.scirp.org/Journal/PaperInformation.aspx?paperID=7404

Atwell recomienda a las personas que se quieran informar más del asunto, pueden adquirir el libro de Solís “Melanina: la clorofila humana”, que se puede conseguir en fotosíntesishumana.com, donde el doctor Solís también intente explicar su descubrimiento, entre ellos que “la tercera parte de la energía usual de que dispone el ser humano, proviene de la melanina, la luz”. Casi nada. El inspirador de Solís fue nada más y nada menos que George W. Bush.

http://fotosintesishumana.com/files/DESCUBRIMIENTO.pdf

http://fotosintesishumana.com/files/DESCUBRIMIENTO.pdf

Todas las explicaciones de Solís (y Atwell, aunque ella afirma en su web biancaatwell.wordpress.com  que no es una científica, así que, a lo mejor, puede equivocarse y se la perdona: “No soy una científica, soy una artista multimedial”) son una perfecta mezcla de términos científicos fuera de contexto y conceptos entremezclados con el objetivo de confundir. Atwell, sin embargo, lo que sí hace es una buena promoción del producto, animando a todas las personas con enfermedades de larga duración que vayan a la web del doctor Solís y él les enviará al económico coste de 70€ el “productazo”. Por supuesto, soy incapaz de definir si ambos o ninguno o sólo uno de ellos cree todo lo que dice, pero concedamos que sí, que asumen que todo lo que cuentan es cierto.

El descubrimiento, seguimos, es de tal calibre que la melanina puede asociarse con “cemento para construir casas ecológicas”, siendo conocidas “las propiedades antisísmicas del cemento mezclado con melanina”. La melanina incluso “podría haber soportado la reacción inicial del origen de la vida”. Aquí, considero humildemente, alguien ha perdido definitivamente el norte.

Un asunto curioso, y hago aquí un paréntesis, es el origen de esta información. Atwell comenta que realizó estas entrevistas en Méjico (al menos, eso se desprende de su discurso) en el “Congreso internacional de la ciencia en el nuevo paradigma de la educación“, que tuvo lugar del 6 a 10 de Diciembre de 2011. Cuando ella cuenta todo esto, se nota en ciertos momentos que está leyendo y, buscando en Google párrafos concretos de su locución, observo que todo estaba ya en su web en junio de 2010. Por ejemplo: “es muy posible que  soportara la reacción inicial del origen de la vida durante el tiempo necesario de manera que  esta se repitiera las veces necesarias de manera que al paso de los eones se fuesen concatenando  las otras reacciones químicas o bioquímicas si se quiere” leído literalmente, es parte de una respuesta a la pregunta “¿Cómo fue la participación de esta molécula en el origen de las especies?”. Si Darwin hubiera conocido a Solís, habría mandado al cuerno a Wallace y Lyell sin dudarlo.

Para Atwell, la melanina tiene relación con el extraordinario fenómeno (extraordinario porque nadie ha podido probarlo debemos suponer) del sungazing: lo que hacen algunas personas extrayendo energía para sobrevivir simplemente del sol, sin comer durante yo que sé cuántos días. Un fenómeno que viene muy bien en tiempos de crisis.

Y llegamos al segundo programa a comentar, del 24 de enero de 2012 (la semana siguiente al anterior). En este programa se cuentan las aplicaciones de la melanina. (Les recuerdo que estos son sólo dos de los programas que se emiten semanalmente, habiendo muchos más dedicados a este tema y en los que, indefectiblemente, se repite lo mismo una y otra vez).

El doctor Leonardo López Almejo, al que Atwell hizo una entrevista publicada en su web en noviembre de 2010, y que parece presentar también como novedosa (como hiciera con la de Solís, leyendo también párrafos completos), aplica el QIAPI en problemas traumatológicos. Atwell dice que ella fue testigo de los efectos de este medicamento. Su referencia es Kim Phuc, la famosa niña del napalm de la guerra de Vietnam. Al parecer, Phuc tiene varios hospitales en donde aplica este medicamento con grandes efectos, siguiendo la tendencia actual (según Atwell) de que cada vez en más hospitales y centros públicos de salud estén recurriendo a medicinas alternativas, como el QUIAPI (¿en cuál?), con buenos resultados en casos de dolor, inflamación y osteoporosis. No he encontrado referencias o trabajos al respecto, pero si alguien los conoce, de nuevo estaría agradecido.

El doctor Almejo afirma, en palabras de Atwell, que no tiene por qué haber una guerra entre la medicina alopática (término inventado que debería ser “medicina basada en la evidencia”) y la medicina alternativa (también inventado). Comenta Atwell que muchos hospitales están aplicando reiki dentro de sus terapias y dice ella: “Gente escéptica está publicando que el reiki no funciona o que funciona por el efecto placebo. (…) yo me pregunto ¿Importa eso? Lo importante es que funciona”. Patéticamente, la persona encargada del programa asiente y afirma que está bien eso, aunque sea “basado en una pequeña mentira a nosotros mismos”. A alguien le gusta que le mientan y, además, anima a que lo hagan.

El problema es que, desgraciadamente (yo sería el primero en aceptar lo contrario) el reiki no funciona. Es decir, y me explico, el reiki no cura ninguna enfermedad. Todos los estudios clínicos hechos al respecto parecen llegar a la conclusión de que su único efecto puede atribuirse al placebo y que, en este caso, no es que cure sino que hace sentirse mejor al paciente, que es muy diferente … y peligroso.

En un trabajo publicado en mayo de 2011, por ejemplo, titulado algo así como “Investigación de cuidados estándar versus falso Reiki versus auténtico Reiki para aumentar el confort y el bienestar en un centro de quimioterapia” (noticia en The Guardian), se compara el tratamiento con reiki llevado a cabo por personas que no son “especialistas” en reiki (pero, por supuesto, el paciente piensa que sí lo son) con el tratamiento aplicado por “auténticos especialistas” en reiki. El resultado es que las personas que son tratadas por auténticos especialistas presentan una mejoría en su percepción del bienestar, en la misma magnitud que las personas que son tratadas por falsos terapeutas del reiki (que, recordemos, el paciente no distingue). Un tercer grupo de pacientes que no son tratados con reiki de ningún tipo, no presenta ninguna mejoría en su confort. La conclusión, evidente, es que el único efecto del reiki es que mejora la sensación de bienestar, con el consiguiente peligro de esto, ya que, en palabras de Edzard Ernst ( fundador de la cátedra de Medicina Complementaria de Exeter y que, poniendo a prueba la fortaleza de este tipo de terapias, llegó a la conclusión de que no son terapias, como cuenta Luis Alfonso Gámez) “simplemente administrando un placebo como el reiki podríamos estar privando al paciente de un auténtico tratamiento específico. El enfoque de algunos entusiastas de las medicinas alternativas podría estar privando a los pacientes de los beneficios que necesitan y merecen. En otras palabras, detrás de la cortina de humo que son las medicinas alternativas, los pacientes no se beneficiarán más, sino menos”. (Se puede leer una entrevista con Ernst en este enlace de Nature bajo el título “Un legado de escepticismo“).

Vamos con un detalle. En 1998, una niña de 11 años llamada Emily Rosa se propuso hacer un trabajo escolar sobre el llamado toque terapéutico (TT, lo que ahora se llama reiki, que queda más “florido y orientalista”). Su idea era comprobar si las personas que decían tener este tipo de habilidades eran capaces de saber qué mano tenía ella más cerca del terapeuta si un biombo las separaba. Participaron amablemente 21 terapeutas (era una niña y nadie podía negarse al experimento) y el resultado fue que, en la práctica, acertaban qué mano tenía la niña más cerca la mitad de las veces, es decir, “pito pito gorgorito” o, más prosaicamente, al azar. Si el terapeuta fuese tal y tuviese tal capacidad, el porcentaje de aciertos debería acercarse al 100%. (el trabajo original  se titula A Close Look at Therapeutic Touch, y es la investigación aceptada en una revista de revisión por pares con un autor más joven y también Gámez nos habló de este caso en su momento). Ya vemos cómo funciona el asunto: simplemente no pueden detectar el aura energética o cómo quiera que lo deseen llamar.

Emily Rosa

En definitiva, no se trata de que “cure gracias al efecto placebo” sino de que el paciente cree que está curado porque algún mecanismo neuronal, simplemente, le hace sentirse mejor y, por consiguiente, podría tomar la decisión de no acudir a la medicina científica.

Desgraciadamente, como alguna vez hemos dicho por aquí, la personas preferimos certezas a las que agarrarnos, creer que hay algo que funciona más allá de toda duda razonable (pero que, curiosamente, escapa a cualquier posible demostración). Es por eso que, las palabras de Atwell, y de otros como ella, en mi opinión, no son tan inofensivas si sólo una persona abandona tratamientos basados en la evidencia en favor de supersticiones.

¿Qué conclusiones podemos sacar de todo esto? En realidad muchas. Por ejemplo, cómo se desinforma desde algunos medios de comunicación (intencionadamente o no), como no hay un mecanismo de filtro en estos medios para temas científicos y médicos (que sí hay para otras informaciones, como el fútbol o la información económica, por ejemplo) y cómo parece que, en definitiva, la salud (y la ciencia, si queremos ampliar la conclusión) son una especie de residuo cultural que cualquiera puede pisotear, embarrar y deformar a gusto.

El método científico es imperfecto, por supuesto. Empezando por los científicos, que son personas y, como tales, pueden llegar a mentir como bellacos (¿recuerdan esta historia? No me mientas que te pillo: la revisión por pares).

Pero la ciencia tiene algo que no tiene la pseudociencia: es pública. ¿Qué quiere esto decir? Que cuando algún científico o investigador o clínico o tecnólogo afirma que ha descubierto esto o aquello no le queda más remedio que hacerlo público (en lo que extendidamente se llama “paper”): qué ha descubierto, dónde lo ha hecho, qué métodos y experimentos ha llevado a cabo, qué datos estadísticos ha manejado, y más, todo lo que haga posible que esa experimentación sea reproducible por otros.

¿Por qué hacerlo público y no guardárselo para sí y sus colegas más cercanos solamente? Pues porque debe “convencer” al resto de la comunidad de que lo que dice es cierto: puede haberse equivocado en cálculos, puede haber realizado alguna mala observación, puede haber llegado a alguna conclusión que no se sigue de sus datos o, en el peor de los casos, puede haber mentido directamente.

Su trabajo es revisado por pares (investigadores como él instruidos en los mismos métodos) para poder ser publicados en revistas de revisión por pares (“peer review” en inglés). Por supuesto, su camino no acaba en la publicación. Tras ella, sus experimentos pueden llegar a ser realizados (reproducidos) otra vez por otros investigadores que quiera aplicar, por ejemplo, el efecto terapéutico de cierta píldora. A lo mejor, con el artículo publicado, alguien se da cuenta de que algo falla y se concluye que la investigación no está bien hecha (como ocurrió con el fraude de las células embrionarias, la investigación del doctor Wakefield respecto a las vacunas y el autismo (de la que hablamos aquí hace poco) o el recientísimo caso de la vida basada en el arsénico propagado a los cuatro vientos por la NASA, que parece quedarse en nada.

¿Qué hacen las falsas ciencias? Nada de esto. Lo vimos en el “trabajo” del doctor Solís, como ejemplo de deficiente publicación científica. En la divulgación de estas falsas terapias se mezclan conceptos y palabras altisonantes con el concepto de autoridad (“divulgadora científica” o “doctor en medicina e investigador”) para confundir y formar opiniones falsas en personan de buena fe pero mal informadas al respecto, para, … , bueno, me callo la finalidad última porque no tengo pruebas al respecto.

Y todo esto, que alguien me pudo haber aclarado en su momento, ha sido fruto de mi propia documentación al respecto. Y créanme cuando les digo que soportar esos programas no es plato de buen gusto, aunque no niego alguna que otra carcajada.

Actualización: me recuerda @medtropoli (Roberto Sánchez Torre) que, hace un tiempo, ya hablamos del tema. Ni me acordaba, pero dejo, efectivamente, un enlace a un post suyo sobre el tema (además tiene un tag completo en su blog). También tiene un artículo al respecto (en el que se manejan las mismas publicaciones que aquí) en ciencia.medtropoli.net. En este último artículo de Roberto se enlaza a otra interesante historia sobre la fotosíntesis humana, en La Ciencia por Gusto.


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23 comentarios

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  • Aquí otra vertiente del affaire melanina a cargo de Solis Herrera: http://www.pensamientoconsciente.com/?p=5033

  • Cuando cites un artículo procura leértelo un poco:
    Dices: “La melanina es una molécula orgánica presente en casi todos los reinos y que, en humanos, por ejemplo, tiene un poder protector en la piel frente a la radiación solar, una función que se extiende a otros organismos, como los hongos (The radioprotective properties of fungal melanin are a function of its chemical composition, stable radical presence and spatial arrangement o Ionizing Radiation Changes the Electronic Properties of Melanin and Enhances the Growth of Melanized Fungi) donde tienen un alto poder protector frente a radiaciones ionizantes.”
    Pero en el segundo de esos artículos se dice lo contrario:
    Ionizing Radiation Changes the Electronic Properties of Melanin and Enhances the Growth of Melanized Fungi
    “Despite the high prevalence of melanotic microorganisms in radioactive environments, it is unlikely that melanin is synthesized solely for the purposes of protection (shielding) from ionizing radiation. For example, in high elevation regions inhabited by melanotic fungi the background radiation levels are approximately 500–1,000 higher than at sea level, which amounts to a dose of 0.50–1.0 Gy/year. Since the overwhelming majority of fungi, melanized or not, can withstand doses up to 1.7×104 Gy [9], there is no apparent requirement for melanin as a radiation protector.”

    • En el artículo no se dice que la melanina tenga como única función la protección frente a la radiación. Si lo lees todo (que lo habrás hecho seguro dado tu interés), verás que apunto más posibles efectos. Gracias a tu comentario, sin embargo, he querido aclarar esta cuestión con más detalle y he incluido algún apunte más sobre el paper que mencionas “Ionizing Radiation Changes the Electronic Properties of Melanin and Enhances the Growth of Melanized Fungi”.

      Precisamente, en ese paper se dice “Melanins are unique biopolymers that protect living organisms against UV and ionizing radiation and extreme temperatures”, y también “The literature already contains some indirect evidence for the notion that radiation can enhance the growth of melanized microorganisms”. Es decir, que los autores, como no podía ser de otra manera, asumen el poder protector de la melanina frente a radiaciones ionizantes y altas temperaturas pero intentan dar con otras funciones.

      Gracias enormes por tu comentario, Daniel, y sé bienvenido.

  • Es verdaderamente un gusto para mí, ver que hay más gente como yo, que aporta a la causa. Hay que demostrar los fraudes, o como le llaman en el mundo de la divulgación científica en España, magufos. Todo basado en evidencias y no como ellos lo suelen denominar “experiencias”, que no tienen ningún valor científico, pues ni siquiera están bien documentadas como un medio serio lo pediría en el reporte de casos.

    Me da mucho gusto ver que Carlos Xabier y yo coincidimos en opinión e inclusive en varias de las fuentes… y es que para esto de la Fotosíntesis Humana no hay mucho de donde sacar, todo resulta un fraude.

    http://ciencia.medtropoli.net/2011/03/08/%C2%BFfotosintesis-humana-wtf/

    • Gracias @medtropoli. La de gente que ya habrá comprado de buena fe el potingue y, lo que es peor, la de gente que piensa que lo que cuenta esta señora tiene algo que ver con la ciencia.

      A modo de curiosidad, que sepas que el término magufo no es muy aceptado en según qué entornos escépticos, simplemente porque no distingue entre el creyente-ingenuo y el embaucador.

      Te he corregido el enlace, que estaba mal.

      Saludos

  • Arnoldo Moreno Saibe

    Excelente post, pero me permito discrepar en algunos puntos.
    Las propiedades fotoeléctricas de la melanina están demostradas hace años por varios investigadores.
    http://scholar.google.es/scholar?hl=es&q=photoelectric+properties+melanin&btnG=Buscar&lr=&as_ylo=&as_vis=0
    Así que la melanina sí absorbe energía fotónica y disocia la molécula de agua. En el proceso se disparan 4 electrones que dan energía a los tejidos.
    De hecho ya están en funcionamiento baterías de melanina iluminando toda la plaza de la ciudad de Aguascalientes en México.
    El CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México) financia las investigaciones de Solís Herrera.
    Este es el enlace a la página del gobierno mexicano:
    http://e-cienciaytecnologia.e-mexico.gob.mx/e-ciencia-y-tecnologia/noticias/energia-a-partir-del-cuerpo-humano.html

    En cuanto al medicamento, mis familiares y yo lo tomamos para distintas dolencias. Y a nosotros nos funciona mucho mejor que otros medicamentos. No nos importa en absoluto que el efecto sea placebo o no, porque lo que nos importa es que el medicamento nos cure.
    Mi suegra que tiene Alzhaimer, lo viene tomando hace cuatro meses y a las dos semanas de tomarlo desapareció su agresividad. Antes era mucho más agresiva y nerviosa, y ahora está tranquila. Para nosotros ésto es maravilloso.
    Yo lo he utilizado muy efectivamente contra el dolor (el qiapi hace efecto en 30 segundos, mientras que otros analgésicos llevan media hora en actuar.

    Como tú, soy un ecéptico de medicamentos milagro y me parecen aberrantes las pseudociencias y la desinformación, pero en este caso, quisiera que tú mismo acudas a los experimentos, pruebes el medicamento y visites a todos los médicos mexicanos que lo usan con sus pacientes con éxito, y luego de tener una experiencia propia, vuelvas a escribir aquí. Consulta a los que llevan años estudiando el tema, a El Dr. Gjumrakch Aliev, el Dr. Jerzy Leszek; el Dr. Bacilio Romo; el Dr. José de Jesús Alvarado; el Dr. Leonardo Gonzalez; el Dr. Juan Zepeda, Dra. María Loroch, en Berlin, Alemania, la Dra. Sabine Baeher en Suiza, la Dra. Zofia Blach-Olewzka en Polonia, Dr. Carlos Haubi Segura de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, el rector de la misma Dr. Rafael Urzua Macías y al senador Felipe González del gobierno mexicano. Todos ellos podrán hablarte sobre la fotosíntesis humana.
    También puedes consultar al departamento de ingeniería de la Universidad de Baja California, que está desarrollando una nueva batería de melanina con nanotecnología, basada en la de Solís Herrera.

    Muchas gracias y hasta pronto.

    • Lamentablemente, Arnoldo, El “amimefuncionismo”, es decir, el “a mi me funciona”, no funciona bien como experimentación contrastada, ya que cada uno puede decir lo que su percepción subjetiva le dicte. Eso no es un modelo de experimentación serio, y me extraña que autodenominándote escéptico des veracidad a esa perversión, porque lo mismo vale para el horóscopo que para cualquier otra chaladura. “Experiencia propia” la tuvieron los que vieron a la virgen de Lourdes.

      En ningún momento dije en el artículo que la melanina no tuviera propiedades fotoelécticas, sino al contrario, en uno de los artículos que resalto se menciona que “tras irradiación, las propiedades en la transferencia de electrones de la melanina en la oxidación-reducción del NADH se incrementan cuatro veces,”, pero una cosa es esto y otra que se produzca hidrógeno gaseoso como dice Solís en su esquema de su paper (“paper” es demasiado para la redacción de colegio que presenta) y otra, más alejada aún, es que esto implique que el ser humano pueda realizar la fotosíntesis y vivir de la luz.

      Desde un punto de vista evolutivo, habrá sido la primera característica inherente al genoma que la selección natural no haya seleccionado en ambientes propicios, porque imaginarás que épocas de hambrunas a lo largo de nuestra evolución hubo unas cuantas, y al sol nuestros ancestros la palmaban, desgraciadamente. De haber sido una característica que favoreciera la supervivencia, se habría fijado en las poblaciones humanas, y, hasta ahora, nada de nada (por más que alguien diga lo contrario, las cosas hay que demostrarlas y no sólo decirlas). Claro, que siempre queda el recurso de decir que sólo “los elegidos” son capaces de explotar esta habilidad, y asi resolvemos el problema.

      Saludos y gracias por tu interés.

    • Hola, buenas noches, quisiera saber que más sabe acerca de la bateria que estan desarrollando en la Universidad de Baja California, basada en la de Solís Herrera. Espero su respuesta, gracias.

  • Alejandro Montenegro

    Y ¿qué quieres que te diga? es mucho más creíble lo de Bianca Atwell, mas fundamentado que tu post y mucho más coherente.
    http://biancaatwell.com/fotosintesis-humana-fraude-%C2%BFque-fraude-2/

    Y te recomiendo que leas también ésto, porque tú comienzas tu post diciendo que no atacas a nadie, y luego lo llenas con ataques directos no solo a la artista sino también a la radio…
    http://biancaatwell.com/pseudocientifica-%C2%A1a-mucha-honra/

    Con ese comienzo, ya muestras incoherencia.

    Ah, otra cosa, infórmate mejor sobre la fotosíntesis humana, porque parece que jamás has visitado el centro de estudios, ni el departamento de ingeniería de la Universidad, ni la universidad de Wroclaw,ni conoces al equipo de investigación, ni has probado el medicamento…¿entonces en qué te fundamentas para escibir una entrada de este tipo? ¿Eres científico? ¿Eres médico? me gustaría que aclarases a nosotros, tus lectores, en qué te basas para hacer una crítica de otras personas y medios, sin tener ni siquiera una sola fundamentación válida. Gracias

  • Alejandro Montenegro

    Otra desinformación que estás dando. Dices “píldoras” ¿qué píldoras?. son gotas de un análogo pirrólico. Eso demuestra también que ni siquiera conoces de lo que hablas, de su composición o presentación.
    Y también te vendría muy bien leer la tesis de la Dra Carlota López Cara digibug.ugr.es/bitstream/10481/1637/1/16847295.pdf
    Estos descubrimientos necesitan apoyo. A menos que quieras seguir de por vida pagando la factura de la luz…

  • Estimado Alejandro.

    Si, díje píldora donde debía haber dicho gotas y me equivoqué en eso.

    En lo demás, en cuanto a las pruebas, creo que doy referencias sobradas en el post que apoyan lo que cuento, otra cosa es que no coincidan con lo que tú crees.

    No soy médico, y lo que subyace en ese reproche que me haces es la mala comprensión de la ciencia que tienes (tú y muchos) que creen que es cosa de unas cuantas autoridades a las que los demás no pueden juzgar y a las que hay que creer en todo lo que dicen.

    En ciencia, no existe la autoridad, porque cualquier afirmación que se haga debe ser probada por otros, y la autoridad se va al garete como esto no ocurra. Fíjate en las noticias de hoy, respecto a los experimentos que pretenden haber demostrado que en los ovarios femeninos hay células madre que podrían transformarse en óvulos: gran afirmación que ya está siendo puesta a prueba por investigadores (españoles, si no entendí mal la noticia). Del mismo modo pillaron al fraudulento coreano de las células madre o a este otro psicólogo del que hablamos aquí.

    Pues estás muy equivocado. Yo, y tú, y cualquiera podemos acceder al trabajo científico, porque es abierto y público, juzgarlo y opinar (ciertamente, hace falta una mínima formación para ello), con todos los datos en la mano, si las conclusiones extraídas de ellos son correctas o no. Y eso es lo que, humildemente, he querido hacer en este artículo.

    Oyendo a Bianca hablar ya me rechinaban sus palabras por todos lados, pero me puse a buscar información al respecto (por cierto, que casi todo lo que he descubierto a cuenta de esto es nuevo para mí), es decir, no llevaba una opinión preconcebida (excepto, claro está, que el ser humano no hace la fotosíntesis, por muy metafófico que sea el sentido que dice ahora Bianca en su post que menciones que le da).

    He descubierto que sí, que la melanina tiene propiedades redox y todo lo demás que puedes leer arriba. Pero, querido Alejandro, ¿cuál es el estudio clínico del Dr. Solís?¿Dónde está el doble ciego?¿Cuáles son sus datos estadísticos? Es decir, cuál es su base para decir, en boca de Bianca, que mejoran todas esas enfermedades de un plumazo (mejoran Alzheimer, Parkinson, delirio, insomnio, depresión, ataques de epilepsia, esquizofrenia, …). ¿No te parece esto una solemne imprudencia?¿Cómo puedes aportar como pruebas en un paper dos fotos de un antes y un después de una señora anciana que se ha tomado las gotas?¿Eso, honestamente, te parece una prueba convincente? Imagínate qué papers se podrían hacer así, con semejantes cargas de prueba. ¿A quién convencerías? Vale, seguramente a ti.

    Ah, y gracias por los enlaces, que desconocía, aunque es más de lo mismo en ese mundo, empezando por menciones a heterodoxos como Galileo, etc, las típicas coletillas de los que se creen amenazados por una inexistente conspiración contra el avance de la “verdadera ciencia”, la de ellos, la pseudociencia. Sólo coletillas.

    Sería muy interesante poder responder a las preguntas que nos hace Bianca cuando leemos su post pero, por alguna razón no se puede comentar en su blog y los correos no son contestados y los Facebook son bloqueados, etc.

    Saludos

    PS.: Por cierto, por si te interesa 😉 no tengo nada que ver con esos vídeos supuestamente difamatorios que menciona en su web. Ni los he visto.

    • Sandra González Muers

      Estimado Carlos Xavier, he observado que llevas adelante una campaña de difamación contra Solís Herrera, y como soy científica y he trabajado en la Universidad de Mexicali con los productos de este gran investigador, me preguntaba qué te impulsa a colgar vídeos difamatorios, escribir artículos y contactar a otros bloggers para que te ayuden en tu campaña de odio. No eres científico, no conoces el tema y por la información que andas divulgando, veo que realmente no tienes ni la menor idea de lo que es la fotosíntesis humana, por lo que tu motor debe ser o un gran resentimiento personal con el Dr., o tal vez te estén pagando por hacerlo (ya que este descubrimiento molesta a dos sectores muy concretos de la industria). De todos modos solo decirte que tu falta de documentación y tu ignorancia sobre el tema, convierten a tu campaña de difamación en una fuente de desinformación. Debes reconocer que no aportas nada bueno a la sociedad, cuando Solís Herrera sí lo hace, y le estamos agradecidos.

      • Estimada Sara:

        Estaba tan ocupado conspirando y contando los fajos de billetes que me pagan todas las multinacionales que, tras 50 días, acabo de ver tu amable comentario … juas, es que no puede ser cierto que me hayas dicho semejantes majaderías.

        ¿Campaña de odio? ¿A quién?

        ¿Vídeos difamatorios? ¿Acaso los filmé yo?

        ¿Resentimiento personal? ¿Con qué motivación?

        ¿Recibiendo dinero de determinados sectores de la industria? ¿Con qué pruebas me dices semejante disparate?

        ¿Qué me impulsa? Pues la curiosidad. Cuando te dicen “estas píldoras mejoran Alzheimer, Parkinson, delirio, insomnio, …, depresión, ataques de epilepsia, esquizofrenia“, en el cerebro se dispara una irrefrenable inquietud por saber cómo es posible que alguien tenga semejante milagro en sus manos y que sólo él y sus seguidores lo conozcan. Así que se pone uno a ello y descubre lo que descubre, es decir, que no teniendo ningún juicio formado a priori, de la melanina he aprendido mucho pero, desgraciadamente, no que cura todos los males.

        Cuando alguien hace afirmaciones extraordinarias, como que es capaz de curar todas las enfermedades (al menos un buen tocho de ellas) debe aportar pruebas extraordinarias. Entonces, ¿dónde están?

        En fin, te mando una notita para que veas lo que hay que hace cuando alguien dice tener remedio para casi todo, aunque dudo que llegues a leer esto algún día.

        Pruébalo

        Saludos desde la conspiración.

  • Cristina González Serna

    podremos ser personas de buena fe pero muy mal informadas como usted dice, pero lo cierto es que yo llevaba más de dos años sintiéndome muy mal y con una depresión por la que sólo me paraba porque tengo que trabajar y cuidar a la familia, pero no tenía ánimos, había tomado muchos medicamentos para migrañas, para alergías y lo único que lograban era controlarme por un rato y después hacerme sentir peor, de esta manera fue que me acerque primero a la medicina natural y ahora a las Qiapis, y si es charlateneria es lo que menos me importa, lo cierto es que con la medicina alopata me fue bastante mal, gaste muchisimo y nunca logre sentirme con la energía y el ánimo que siento actualmente.

  • Parece ser que si es verdad que algunos seres vivos podemos obtener energía directamente del sol, el doctor solis quizas tendras fallos en sus explicaciones pero yo creo que si podemos obtener energía directamente dle sol

    http://www.nature.com/news/photosynthesis-like-process-found-in-insects-1.11214

  • Navegando en la web he leido este blog. ALrededor del Dr. Solís y su producto milagroso hay hermetismo, como ocurre en las farmacéuticas cuando envian un nuevo producto a los anaqueles de las farmacias. No es cierto que se resuelva entre pares la eficacia de un medicamento o no; eso ocurre hasta que se observan reacciones específicas en los pacientes y las realizan los estudiosos de la salud pública, precisamente, preocupados por el impacto en la salud el uso de x o y fármaco. Para que un medicamento salga a la venta, se requiere un permiso emitido por la COFEPRIS en México (disculpen las faltas de grafía), y éste se otorga una vez que se analizan las pruebas de efectividad e inocuidad presentadas. Aqui cabe mencionar, que el índice COR entre efectividad e inocuidad en realidad no guarda una relacion de altas proporciones.
    SI el dr. solís hubiera realizado puebas previas in-vitro o en pequeños mamíferos, los productos que presenta como fórmulas magistrales ya hubieran ascendido al nivel de medicamentos. SI cura o es placebo, es mi interés saberlo, pero sobre todo, conocer si no hay efectos adversos a largo plazo por su ingesta, ya que si el producto contiene un análogo a la melanina, habría que evaluar la función hepática o niveles de acumulación, situaciones que me preocuparían más que el que sea un placebo o no. Yo no me atrevo a llamarle fraude o charlatanería, hasta no demostrar fehacientemente que la sustancia funciona o no, ya sea in-vitro o en pequeños mamíferos, usando metodologías y tecnicas de investigación.

  • Me parece muy estúpida tu forma de descalificar, asumiendo tu estandarte de objetividad, y lentamente deslizándote en la desinformación, asumiendo supuesto y haciendo conjeturas sin pruebas. Creo que tu trabajo de búsqueda de información no fue del todo malo, lo que es pésimo es tu capacidad de análisis e interpretación. Esto fue una total perdida de tiempo o como tu lo mencionas “no es plato de buen gusto”.

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  • ¡Excelente ensayo! Coincido enteramente con lo expresado aquí. Sé que el tema central es el de la desinformación científica por parte de los medios masivos de comunicación.

    Sólo quiero añadir que los trabajos ‘académicos’ de Solís Herrera carecen de metodología, de justificación científica, de resultados cuantificables y demostrables. En resumen, carecen de rigor científico y caen en el terreno de lo mitológico.

    Ciertamente, la gente puede creer lo que desee (como algunos han demostrado más abajo). Sin embargo, lo que reporta el apologista de la ‘fotosíntesis humana’ es más charlatanería que reporte científico. En efecto, algunos de que los trabajos de Solís Herrera han sido publicados en foros ‘internacionales’. Sin embargo, cabe notar que dichos trabajos están reportados en revistas de reputación cuestionable (‘Open Access Journals’ sín índice, en los que hay que pagar por la publicación) o en congresos internacionales (basta vivir en la academia para darte cuenta que prácticamente cualquier bruto puede publicar en un congreso … ¡mientras pague la inscripción!). Más dramático aún es el hecho que los artículos de Solís Herrera pasan prácticamente irreferenciados por otros investigadores (prácticamente sólo él se referencia a sí mismo).

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