Una sentencia pone a los antivacunas en su sitio

Tenía una noticia archivada (aquí está el original del New York Times, con una fotografía de una de las madres demandantes, por ponerle cara a la noticia) que leo aún ahora y que, por su interés y porque posee numerosos puntos importantes y enlaces muy nutritivos, cuento ahora.

Una persona antivacunas

Una persona antivacunas

Se trata del caso de una sentencia en la que un juez federal de Nueva York confirma la decisión estatal de impedir que niños sin vacunar acudan a la escuela. La demanda original surgió de tres familias que vieron conculcadas sus creencias religiosas al mantener a sus hijos fuera de las clases por no estar vacunados. La decisión del juez se basó en una sentencia de hace más de un siglo acerca de una persona que se negaba a vacunarse de la viruela durante un brote de esta enfermedad. Argumentando razones religiosas, en muchos de los estados de ese país es posible mantener sin vacunar a los niños como si de un derecho humano se tratara, obviando la primacía de la salud pública.

La cuestión no es baladí, y como ejemplo valga el caso de la vacuna contra la tos ferina que, en el estado de Nueva York, ha pasado del 0,23% de exenciones en el año 2000 al 0,45% en el 2011, como se cuenta en este trabajo, observándose precisamente varios brotes importantes de la enfermedad desde 2012 y correlacionándose estos con las poblaciones no vacunadas. Cuenta el estudio: “Los condados con tasas de excepción media mayores o iguales al 1%, informan de una alta incidencia de tos ferina … y además, el riesgo de tos ferina entre los niños vacunados que viven en condados con alta tasa de exención aumentó con el aumento de la tasa de exención entre los niños exentos“. Es decir, y claramente, no se trata de un derecho de unos pocos a propalar sus falsedades, sino del derecho de toda una sociedad a la salud. El hecho de que se pueda pedir una exención a la vacunación por razones religiosas no es sino otro ejemplo de lo que en nombre de las creencias sin base alguna se puede hacer y, lo que es peor, muchos toleran en nombre de una especie de doctrina que nos dice que “toda creencia es respetable” independientemente de su base, contenido y consecuencias.

Al parecer, las autoridades fueron conocedoras de la situación y se impidió la entrada al centro de estos niños para evitar la pérdida de la inmunidad de grupo (en el anterior enlace hay un gráfico muy claro de lo que este importante concepto significa) y en el siguiente vídeo hay una excelente explicación (hay subtítulos en inglés, pero se puede acudir a la traducción automática para entenderlo aceptablemente …o más o menos).

La legislación norteamericana a este respecto es muy variable, llegándose al extremo del estado de Colorado, donde la simple presentación de una instancia permite no vacunar a los hijos. Mississippi y Virginia Occidental, por ejemplo, prohiben a los niños no vacunados acudir a la escuela, y son precisamente estos dos estados los que no han tenido ningún caso de sarampión desde 1990. También, mientras en 2012-2013 un brote de tos ferina azotó todo el país, en Mississippi la tasa de la enfermedad decreció.

Otro preocupante ejemplo se dio en el estado de California. En 2010 hubo más de 9000 casos de tos ferina y una investigación llevada a cabo concluyó que la tasa exenciones para la vacuna se había triplicado solo en una década. El New York Times cuenta cómo en Ohio, con una tasa de exenciones que triplica la del año 2000, llevaban 339 amish afectados por la enfermedas; según el Centro de Control de Enfermedades, van 594 casos en todo el país, del 1 de enero al 29 de septiembre, en un total de 18 brotes.

Casos y brotes de sarampión - 1 Enero - 29 Septiembre 2014

Casos y brotes de sarampión – 1 Enero – 29 Septiembre 2014

La culpa se encuentra, primariamente en los colectivos antivacunas, como la mujer de la fotografía del artículo del New York Times, y en los medios de comunicación, con su muchas veces falta de rigor. Pero un interesante trabajo publicado en la revista Pediatrics, concluye como muchas veces los propios facultativos que, sin quererlo y en aras de la “equidistancia”, muestran la vacunación como una cuestión de elección, y no como una parte rutinaria del tratamiento pediátrico.

Más información en todos los enlaces del texto, de verdad, muy necesarios.

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