Lo he vivido

Lo he vivido #4

Esto de llegar con las conversaciones comenzadas a una cita siempre es peligroso: le coge a uno descolocado y hay necesidad de preguntar:

– ¿Que le vino bien qué?

– A mi hermana. Tenía una depresión muy fuerte y resultó que ella sabía que con los médicos la iban a inflar a pastillas.

– No necesariamente, pero supongo ella pensaría eso por algo.

– El caso es que decidió no ir al médico y pasar por un conocido terapeuta Reiki de por aquí.

– Ya … ¿y? No me cuentes más: que se curó milagrosamente.

– Independientemente de que a mí me parezca una solemne bobada, a ella le hizo bien.

–  Veamos: te propongo un experimento mental. ¿Te atreves?

– ¿A qué te refieres?

– Imagina que tu hijo tiene un cáncer.

– Bien. ¿Y?

– Imagina que tu crees que rezar por él o, mejor, que un profesional del rezo o de la curación por el rezo, puede hacer más por él que la medicina.

– Eso es una bobada. Nadie en su sano juicio haría eso.

– Tu imagínalo simplemente. Tú eres perfectamente libre para concluir que el rezo funciona y nadie te puede convencer de lo contrario. Imagínate esto. ¿De acuerdo?

– Difícil, pero haré un esfuerzo.

– Finalmente, entonces, decides no llevar a tu hijo al médico y lo pones en manos de un “terapeuta titulado” de la curación por el rezo.

– Puf, cada vez me cuesta más. Pero te digo, si vas por ahí, que eso no tiene nada que ver con lo de mi hermana.

– Pues yo diría que sí. Es más, los argumentos que su me diste al principio y los de nuestro experimento mental son idénticos: en ambos casos hay una percepción subjetiva insalvable de que el Reiki y la curación por el rezo funcionan más allá de toda duda.

– No es así. Mi hermana conocía a un montón de gente a la que el Reiki les estaba ayudando en muchas enfermedades, incluso con el cáncer como en tu ejemplo. Y a ella, finalmente, le hizo efecto.

– Y la curación por el rezo también. Te voy a confesar una cosa: la curación por el rezo es legal en algunos estados de EEUU. Allí existe la llamada “Acta de exenciones de tratamientos espirituales”, por ejemplo en Tennessee, mediante la cual puedes evitar que traten médicamente a alguien siempre y cuando el sanador por el rezo sea “acreditado” por alguna iglesia o religión.

– Vaya, pues me cuesta creer eso. ¿En los Estados Unidos de América?

– Exacto. Y el experimento mental que te propuse no es un experimento. Una madre, allí, hizo exactamente eso y su hijo falleció. Ahora pide que la absuelvan por negligencia acogiéndose al acta de exenciones que te dije antes.

– Increíble. Pero sigo diciendo que no es comparable. A ella, mi hermana, le funcionó, a pesar de que a mi me parezca que eso del Reiki es una solemne bobada.

– Nadie se muere de depresión, o sí, porque si se agrava puede acabar en suicidio. Pero, imagina que en lugar de depresión, es algo más letal, como un cáncer de hueso, por ejemplo. La persona estaría en su derecho de acudir a un “terapeuta” de este tipo. ¿Lo admites?

– Me cuesta, pero podría ser.

– Ciertamente, si admites que una terapia de este tipo funciona, no habría razón para no aplicarla en más casos. Y ahí es donde está el problema. En 1998, una revista pediátrica detectó casi 200 muertes de niños a los que se negó tratamiento médico en beneficio de la curación por la fe. Y seguro que si buscamos, encontramos más. Por ejemplo, el caso dramático de un niño que muere en 2009 de neumonía porque sus padres deciden rezar en lugar de llevarlo al médico. En el juicio, en 2011, prometen no volver a hacer lo mismo. En 2013, pierden a otro bebé de 7 meses por diarrea y por la misma causa: rezar en lugar de medicina.  Y hasta donde yo sé, lo único que ha hecho el juez ha sido reprenderles. Al parecer, esto ocurre en 19 estados y, como dicen en una revista médica, las muertes de estos niños a los que se niega la medicina “son agonizantes, lentas y extremadamente dolorosas”.

– Terrible. Pero, entonces, explícame: ¿por qué a mi hermana le funcionó el tratamiento Reiki?

– Pues, simplemente, tienes que pensar en la respuesta más sencilla: el tratamiento Reiki ha tenido el mismo efecto, probablemente, que si tu hermana hubiera hecho un curso de fotografía o se hubiera entrenado para un maratón. Simplemente, porque los estudios serios que tratan de comprobar si el Reiki tiene algún efecto concluyen que la respuesta es que no, más allá, como en el caso de tu hermana, de la percepción subjetiva de mejora, peligrosa porque retrasa los tratamientos que sí funcionan. Sin entrar en detalles, porque habría que ver si estaba bien diagnosticada y si, en este momento, se puede considerar que ya no padece de depresión. Eso sería otra historia.

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